LESION ESPLENICA INFANTIL


El bazo y el hígado se lesionan casi con la misma frecuencia. La mayor parte de las anomalías esplénicas resulta de un traumatismo contuso. Es común que existan anomalías concurrentes y se observan hasta en 80% de los pacientes.18 Aproximadamente un tercio de los accidentados tiene otras lesiones intraabdominales, que habitualmente no requieren intervención quirúrgica. En el individuo que responde, suele haber molestias generalizadas en el abdomen o dolor e hipersensibilidad en el cuadrante superior izquierdo. Es posible identificar el signo de Kehr, que es la irritación diafragmática que provoca dolor referido al hombro izquierdo. Un estudio de TC ayuda a delinear con claridad la extensión de la lesión esplénica, reconocer la presencia y cantidad de líquido intraperitoneal libre y detectar lesiones concurrentes. No obstante, es posible que en el estudio de TC inicial sea difícil o imposible identificar algunas lesiones (p. ej., un traumatismo relacionado de una víscera hueca). Se requiere un alto índice de sospecha.
Están disponibles los sistemas de gradación para el análisis con TC de una lesión esplénica, pero su utilidad clínica es limitada. En niños, la inmensa mayoría de las lesiones esplénicas puede tratarse en forma no quirúrgica.l3,21,22 Las principales indicaciones para la intervención son inestabilidad hemodinámica, sospecha de lesión concurrente o necesidades de transfusión excesivas (más de la mitad del volumen sanguíneo total).
El tratamiento médico de una lesión esplénica consiste en un periodo de reposo en cama seguido de un intervalo más prolongado de actividad limitada. Al inicio quizá sea necesario internar en la UCI a los individuos con lesiones graves o múltiples o aquéllos cuyo estado clínico exige por otra parte dicha conducta. Los niños con lesiones más leves pueden internarse en la sala. Son esenciales la observación cercana por el personal de enfermería, vigilancia cuidadosa, exámenes seriados por el mismo médico y estudios de laboratorio en serie. Suscita cierta controversia la duración de la hospitalización. El autor toma por lo general un periodo de hospitalización de siete días, que varía según sean el estado clínico y la gravedad de la lesión del niño, y tiene por norma limitar la actividad física enérgica durante tres meses después de la lesión, si bien se trata de un límite arbitrario. En la actualidad se encuentran en curso estudios que intentar proporcionar una base más racional para estas decisiones. Tomando en cuenta el supuesto bajo nivel de adaptación de la población pediátrica y de adolescentes, es notable el índice extremadamente bajo de hemorragia recurrente o de complicaciones después del tratamiento médico estándar. El autor acostumbra obtener un estudio de TC de seguimiento tres meses después de la lesión, pero los datos que proporcionan estos estudios son bajos y la importancia de los hallazgos positivos dudosa. Los métodos alternativos de seguimiento son estudios con ultrasonido de hígado y bazo.
Cuando se requiere una intervención quirúrgica es posible encontrar que ya cesó la hemorragia. Si ésta persiste, se dispone de numerosas técnicas de esplenorrafia (resecciones segmentarias, suturas de colchonero, aplicación de epiplón, uso tópico de trombina, gelfoamF y otros agentes hemostáticos, canastillas en malla) para controlar la hemorragia sin extirpar el bazo. En los casos de múltiples lesiones abdominales, un paciente inestable o una hemorragia esplénica no controlable, quizá se requiera una esplenectomía. En la experiencia del autor son raras estas situaciones.
La esplenectomía se evita por los riesgos del síndrome de sepsis siderante posesplenectomía (SSSPE), que ocurre como resultado de la pérdida de la función inmunitaria del bazo. Los gérmenes causales son casi siempre microorganismos encapsulados (Pneumococcus, Haemophilus). Aún no se conoce la cantidad precisa de tejido esplénico que debe conservarse para prevenir la sepsis. Sin embargo, estudios experimentales sugieren que es necesario salvar cuando menos un tercio a la mitad de la masa total de la glándula. El peligro de SSSPE depende de muchas variables, de las cuales las más importantes son la edad a la que se practica la esplenectomía, la indicación de la operación y el intervalo transcurrido desde la intervención. La es plenectomía por traumatismos conlleva un riego mucho más bajo de SSSPE respecto de la que se practica por una enfermedad hematológica. Se estima que el paciente con esplenectomía postraumática tiene un riesgo casi 100 veces mayor de SSSPE en comparación con la población general. El SSSPE establecido tiene una mortalidad mayor del 50%. Es esencial reconocer el problema y proporcionar atención médica temprana cuando se presentan los síntomas. Las medidas estándar son los antibióticos profilácticos y la vacunación contra microorganismos encapsulados.

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Categoría: Pediatría.




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