LESIONES A HORCAJADAS Y TRAUMATISMO GENITAL INFANTILES


En niños son comunes las lesiones perineales. Casi todas resultan de un traumatismo contuso, como la caída en una barra de bicicleta o en otro objeto duro. En niñas, las lesiones a horcajadas causan muchas veces contusiones o laceraciones del perineo o la vagina. Los desgarros pequeños alrededor del introito vaginal o el área periuretral pueden presentar hemorragias profusas. Con excepción de las más leves, casi todas las lesiones perineales penetrantes y todas las contusas deben valorarse por completo bajo anestesia general en el quirófano. Quizá se requieran vaginoscopia, cis-touretroscopia y proctoscopia. Es posible que en un traumatismo contuso o en uno penetrante los hallazgos físicos perineales no reflejen la gravedad de la lesión subyacente. La fístula rectovaginal traumática o las laceraciones rectales importantes suelen requerir una colostomía de derivación. Además, en un traumatismo vaginal penetrante tal vez se requiera laparotomía o laparoscopia porque pueden ocurrir lesiones de las estructuras intraabdominales.
En niños son muy variables las lesiones a horcajadas. Ya se comentaron las de la uretra masculina. En un traumatismo rectal se necesitan proctoscopia o sigmoidoscopia y colostomía de derivación para las lesiones extensas. El escroto puede expandirse en forma espectacular por un hematoma. Es útil el ultrasonido con Doppler de flujo a color para identificar una rotura testicular y verificar el flujo sanguíneo adecuado al testículo. Debido a que en el examen con ultrasonido es posible pasar por alto una lesión epididimaria y también algunas alteraciones testiculares, diversos especialistas sugieren una conducta más radical para la exploración escrota1.93 Las roturas del testículo o los hematomas graves deben explorarse bajo anestesia general, el hematoma se evacua y la alteración testicular se repara.
Cuando se examina a niños con un traumatismo perineal siempre debe pensarse en la posibilidad de abuso sexual. De modo específico, la sospecha debe ser mayor cuando los detalles del interrogatorio no concuerdan con los hallazgos físicos, hay un antecedente de lesiones repetidas, la lesión perineal se acompaña de condilomas anales o genitales o no parece apropiado el afecto del niño. Es de preocupar la incidencia informada de abuso sexual de niños y sin duda sólo representa una pequeña porción de los casos. Es crítica la participación temprana de un grupo con experiencia en el abuso sexual.

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Categoría: Pediatría.




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