LESIONES VESICALES INFANTILES


En la población pediátrica son raras las lesiones de la vejiga urinaria; pueden clasificarse de acuerdo con:
• La localización (intraperitoneal, extraperitoneal, o ambas)
• El sitio anatómico (trigonal o extratrigonal)
• La gravedad (contusión o laceración de espesor parcial contra rotura)
• El mecanismo (contuso o penetrante)
El tratamiento de la lesión depende de estas variables.
Casi todas las lesiones vesicales en niños resultan de un traumatismo contuso, usualmente una lesión por estallido por una fuerza compresiva súbita. La posibilidad de rotura vesical aumenta si está lleno este órgano. En lactantes y niños pequeños, la vejiga es intraabdominal, en contraste con la posición pélvica y protegida de la vejiga del adulto. Son comunes lesiones adjuntas de otros órganos intraperitoneales. Hasta en tres cuartas partes de los niños con un traumatismo vesical se encuentran fracturas pélvicas.”‘”
La característica distintiva de la lesión de la vejiga es la hematuria a simple vista. Los signos y síntomas de rotura vesical intraperitoneal pueden ser sutiles y difíciles de precisar. La orina en la cavidad peritoneal no causa una gran molestia o irritación en las primeras 24 a 48 horas. Puede ser difícil detectar líquido intraperitoneal en un paciente con una lesión aguda y es posible que poco después de la misma se encuentre muy poco. La presencia de cualquier grado de hematuria acompañada de una fractura pélvica exige un cistograma. Aunque es posible identificar la rotura de la vejiga mediante un estudio de TC de triple contraste, el mejor estudio aislado es un cistograma; en este último es importante obtener imágenes oblicuas. Además, es esencial tomar placas posevacuación porque el agente de contraste dentro de la vejiga puede ocultar el sitio de lesión. Es importante el llenado adecuado de la vejiga para evitar informes falsonegativos. El grado de extravasación del medio de contraste no indica con precisión la gravedad de la laceración.
Las contusiones simples o las laceraciones de espesor parcial no suelen requerir tratamiento alguno. Si la persona no puede orinar, quizá se requiera cateterismo. Casi todas las roturas vesicales intraperitoneales se deben a un traumatismo contuso. Las extraperitoneales son habitualmente secundarias a fracturas pélvicas o una lesión penetrante por objetos extraños. Las espículas óseas de las primeras pueden penetrar en el cuello vesical.
La rotura extraperitoneal de la vejiga por un traumatismo contuso puede tratarse mediante drenaje con sonda de Foley, pero en una rotura vesical intraperitoneal se requiere una laparotomía y cierre en capas del defecto. En niños con rotura intraperitoneal de la vejiga casi todos los autores recomiendan colocar una sonda de cistotomía suprapúbica. Un traumatismo penetrante externo de la vejiga, sea que ocasione extravasación intraperitoneal o extraperitoneal, debe explorarse porque existe una posibilidad considerable de lesión de otras estructuras. Además, los fragmentos óseos de una fractura pélvica alojados en la pared de la vejiga impiden a menudo la cicatrización.
Cuando se requiere una laparotomía para tratar otras lesiones en un niño con rotura extraperitoneal de la vejiga, puede repararse esta última mediante una abertura amplia del domo, exposición del defecto y cierre en capas desde el interior de la vejiga. Ello evita la disección de un hematoma perivesical. Sin embargo, rara vez es necesaria esta técnica. Es posible que ocurran lesiones vesicales intraperitoneales y extraperitoneales combinadas y también uretrales junto con la rotura de la vejiga. Por lo general es difícil detectar con precisión estas lesiones y para reconocerlas se requiere un alto grado de sospecha y también estudios radiológicos de buena calidad.

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Categoría: Pediatría.




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