Manifestaciones clínicas del VIH en recién nacidos


El primer caso informado de SIDA en un paciente pediátrico apareció en 1982.” Los niños se diagnostican más temprano en la evolución de la enfermedad que los adultos y es más probable que sufran infecciones bacterianas recurrentes, además de que están predispuestos a enfermedades pulmonares crónicas. Es raro que se encuentre el sarcoma de Kaposi en el grupo pediátrico y, salvo por la NPC, las infecciones oportunistas son menos frecuentes en niños que en adultos. Sin embargo, en total, la evolución de la enfermedad no tratada en niños se asemeja bastante a la de los adultos: un sistema inmunitario con deterioro progresivo conduce a anormalidades clínicas cada vez más graves y por último a la muerte.
Los niños con enfermedad por HIV también tienen alto riesgo de infecciones bacterianas graves, como meningitis, neumonía, bacteriemia, sepsis y osteomielitis, causadas por patógenos como Streptococcus pneumoniae, Haemophilus influenzae, Staphylococcus aureus y Salmonella typhi. Algunas infecciones leves pueden alcanzar proporciones mucho mayores en el niño con infección por HIV; por ejemplo, la candidiasis bucal puede interferir con la alimentación apropiada y progresar hasta la enfermedad esofágica. Es posible que el tratamiento con nistatina oral no sea suficiente y en tal caso se necesitan tabletas de clotrimazol o suspensión de ketoconazol. La otitis media, sinusitis y abscesos subcutáneos también se presentan con mayor frecuencia y gravedad en los niños infectados por el virus de inmunodeficiencia humana.
Los niños con infección por HIV poseen una susceptibilidad especial a las enfermedades pulmonares oportunistas. La neumonitis intersticial linfoidea (NIL) es una neumonitis intersticial crónica que se observa sobre todo en niños con enfermedad por HIV, aunque en ocasiones se reconoce en adultos.44-46 Se han identificado el DNA del virus de Epstein-Barr y el RNA de HIV en el tejido pulmonar de niños con este diagnóstico, pero aún se desconoce la causa precisa.47
Ya sea el resultado de su efecto directo, de la regulación inmunológica anormal o de la infección secundaria, la enfermedad por HIV puede dañar casi todos los sistemas orgánicos del cuerpo. Las anomalías cardiacas incluyen efusiones pericárdicas, arritmias y miocardiopatía.48,49 La enfermedad hepática se manifiesta primordialmente como hepatitis y se caracteriza por elevaciones moderadas de las transaminasas séricas y niveles de bilirrubina total y directa; la insuficiencia renal puede aparecer como síndrome nefrótico, vinculado con glomerulosclerosis focal y segmentaria, pro-teinuria, hiperazoemia y disfunción renal progresiva.5°-52 Los trastornos hematológicos incluyen anemia, leucopenia y trombocitopenia.53,54 La encefalopatía es debilitante.

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Categoría: Pediatría.




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