Mente que divaga, mente infeliz


Una de las características de los seres vivos es la tendencia a crecer y desarrollarse hasta alcanzar su fin y perfección. Aunque no hay consenso total sobre cuál es el fin último del hombre, para muchos significa alcanzar la felicidad. Pero ¿cómo se logra esto? Diversas corrientes filosóficas y religiosas predican que la felicidad se encuentra en la medida que uno viva el momento y disfrute el estar aquí, ahora. De hecho, entrenan sus mentes para evitar que divaguen en pensamientos del pasado o futuro porque consideran que eso los convierte en seres infelices.

Para eso practican la meditación y otros métodos con el objetivo de dejar la mente en blanco y sólo concentrarse en el presente. Sin embargo, esto es una difícil tarea. Los seres humanos pasamos gran parte de nuestro tiempo recordando cosas del pasado o pensando qué podría pasar en el futuro, ya que ese es el modo operativo por defecto de nuestro cerebro. Así lo afirman los investigadores de la Universidad de Harvard, Matthew Killingsworth y Daniel Gilbert, quienes realizaron un estudio para medir las consecuencias emocionales de una mente que divaga en exceso. Y sus resultados fueron reveladores: el precio que estamos pagando por pensar en lugar de centrarnos en lo que estamos haciendo en el momento es nada más ni nada menos que el fin último del hombre, la felicidad.

El modo en que se implementó la investigación fue muy innovadora y particular. Killingsworth y Gilbert diseñaron una aplicación para el iphone con la cual pudieron preguntar a miles de personas en tiempo real qué sentían, pensaban o estaban haciendo en ese momento exacto. Así, mientras los participantes hacían actividades de la vida diaria, les llegaba en varios momentos del día una pregunta y sus respuestas se registraban en una base de datos de trackyourhappiness.org.

El estudio se realizó en 5.000 personas de 83 países diferentes, pero para ver qué tan seguido divagan las mentes, en qué temas y cómo esas divagaciones afectan a su felicidad, los norteamericanos analizaron las muestras de 2.250 adultos entre 18 y 88 años. ¿Qué estás haciendo ahora?, ¿qué estas sintiendo en este momento? O ¿estás pensando en algo que no es lo que estás haciendo actualmente? fueron algunas de las preguntas que a las que fueron sometidos los participantes.

Conclusiones

Los resultados parecen no estar muy alejados de las corrientes que piensan que vivir en el presente es la mejor manera de alcanzar la felicidad. Tras analizar los resultados, se vio que fuera lo que fuera lo que hacía cada uno de ellos, sus mentes se dedicaban a divagar en un 46,9% de las horas de vigilia. Así que, “nuestra vida mental está dominada en un grado destacable por el no-presente”, señala Killingsworth, que estudia psicología en la prestigiosa universidad de Estados Unidos.

Cuando menos nos invaden estos pensamientos es durante la actividad sexual, el ejercicio o en una conversación. En esos instantes en los que los participantes se ceñían a lo que estaban haciendo, es cuando eran más felices. Este fenómeno era cierto incluso cuando la actividad realizada no era especialmente entretenida e independientemente de si los pensamientos eran sobre temas placenteros, neutros o negativos, aunque estos últimos eran los de peores consecuencias. El sólo hecho de divagar era una fuente de infelicidad.

Ante esto, los investigadores concluyeron que una mente que divaga con frecuencia es la causa y no la consecuencia de la infelicidad y que, por ende, divagar tiene un alto costo emocional.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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