Miomas uterinos: Un tumor benigno que pocas veces requiere cirugía


Los miomas uterinos suelen aparecer en la etapa reproductiva de la mujer y muchas veces no presentan síntomas. Se trata de tumores benignos que a veces son tan diminutos que sólo pueden verse con microscopio, mientras que otras llegan a pesar varios kilos.

Generalmente, estos nódulos crecen silenciosamente dentro de la pared uterina, sin causar ningún tipo de molestia. Sin embargo, otras veces pueden generar dolor o hemorragias.

En el útero, puede desarrollarse un solo mioma o varios y, aunque no se conoce exactamente su causa, se sabe que las mujeres en etapa reproductiva tienen mayor tendencia a desarrollarlos. Esto se asocia a la producción de estrógenos, hormonas que son responsables de las características sexuales femeninas y que condicionan el ciclo menstrual.

En los últimos años, también se ha visto que las mujeres postmenopáusicas que reciben terapia de reemplazo hormonal (estrógenos) pueden presentar este tipo de tumores.

El doctor Rodrigo Riveros, jefe del Departamento de Ginecología de Clínica Alemana, explica que “las mujeres que producen más estrógenos son más vulnerables a desarrollar miomas, al igual que aquellas que tienen más receptores hormonales, ya que en ambos casos hay una hiperestimulación estrogénica del tejido del útero”.
¿Cuándo operar?
El doctor Riveros explica que la mayoría de las veces los miomas no requieren tratamiento. “Mientras no presenten síntomas basta con observaros periódicamente para ver su evolución”, asegura.

Por el contrario, cuando generan algún tipo de sintomatología que altera la calidad de vida, como sangrado excesivo o dolor, deben ser extirpados quirúrgicamente. También deben operarse cuando tienen un crecimiento acelerado -ya que en estos casos hay que descartar que se trate de un tumor maligno- o si su tamaño compromete a órganos vecinos.

Las molestias que se presenten dependen de las características del mioma y su ubicación. Cuando están en la superficie externa del útero se llaman subserosos y generalmente no causan ningún tipo de malestar, a menos que alcancen un tamaño que comprima algún órgano vecino, como la vejiga o el colon.

Otro tipo de miomas los más frecuentes- son los que se encuentran insertos en la pared uterina, conocidos como intramurales, que pueden alterar el tamaño y forma de la cavidad uterina. En ocasiones, originan menstruaciones prolongadas y abundantes, además de dolor. Por último, los submucosos suelen deformar la cavidad uterina y son los que producen mayor sangrado menstrual y cólicos.

Cuando el especialista evalúa todos los aspectos involucrados y decide operar, debe también considerar otros problemas, de manera de elegir la mejor opción quirúrgica. Dependiendo de la ubicación del tumor y del tamaño, la intervención puede realizarse por cirugía abierta o por laparoscopía, técnica mínimamente invasiva que permite una recuperación más rápida y que deja cicatrices mínimas. Sin embargo, hay que tener claro que sólo algunos casos pueden abordarse con este último procedimiento.
La edad también es un factor a considerar. Cuando se trata de mujeres jóvenes que desean embarazarse en el futuro, es preferible realizar una cirugía conservadora, es decir, se extirpa sólo el mioma, de manera que el útero quede en condiciones apropiadas para un embarazo. En cambio, cuando la persona ha completado su proceso reproductivo se suele efectuar una histerectomía, o sea, se extrae todo el útero de manera de acabar con la sintomatología y evitar la aparición de futuros miomas.

¿Los miomas afectan la fertilidad?
Existen opiniones controvertidas sobre si los miomas pueden influir o no directamente en la fertilidad.

Hay publicaciones que afirman que algunos de estos tumores pueden afectar la capacidad de la mujer para embarazarse o gatillar un aborto espontáneo, ya que su ubicación y características alterarían el tamaño y forma de la cavidad uterina. Sin embargo, otros especialistas afirman que esto es excepcional, dado que la mayoría de las veces no afectan la fertilidad.

El doctor Patricio González, ginecólogo jefe de la Unidad de Medicina Reproductiva, explica “que habitualmente los miomas no condicionan la fertilidad de la mujer, a menos que originen alteraciones anatómicas muy importantes que impidan la mecánica del embarazo”.

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Categoría: Oncología.




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