NEUMOTORAX INFANTIL


Esta alteración es efecto con frecuencia de la punción del pulmón por una costilla, una lesión penetrante de la pared del tórax, alteración del parénquima pulmonai o una lesión del árbol traqúeobronquial.
Las heridas torácicas con aspiración son relativamente raras en niños. Cuando ocurren, se relacionan con heridas por explosión, lesiones por arrancamiento graves o heridas por arma de fuego a corta distancia. Las heridas torácicas con aspiración pueden tratarse de manera urgente cubriéndolas con un apósito oclusor, que impide el ingreso adicional de aire del exterior. Debido a la posibilidad de desarrollar neumotórax o hemoneumotórax, también debe instalarse drenaje mediante sonda de toracostomía. El tratamiento definitivo depende del mecanismo lesivo y la respuesta a los métodos terapéuticos simples.
El neumotórax se debe con mayor frecuencia a la penetración de aire en el espacio pleural a través de un agujero en el pulmón, cuya superficie se lesiona muchas veces por costillas rotas. Cuando el paciente inspira, el orificio en la superficie pulmonar se abre a medida que se expande el pulmón, pero con la espiración se cierra. A medida que se eleva la presión en el espacio pleural, disminuye el orificio en la superficie pulmonar y es menos probable que se abra con el esfuerzo inspiratorio. En la mayor parte de los casos se colapsa el pulmón hasta el punto en que ya no se acu-mula más aire intrapleural con la inspiración y el neumotórax es estable.
Sin embargo, en ocasiones continúa acumulándose aire en el espacio pleural con cada esfuerzo inspiratorio. Un orificio que se abre con la inspiración y se cierra con la espiración genera un mecanismo parecido a una válvula que induce un aumento de tamaño del neumotórax con cada ciclo respiratorio y causa un neumotórax a tensión. Aunque es posible que ocurra este último durante la ventilación espontánea, se observa más comúnmente en personas con ventilación de pre-sión positiva. En consecuencia, cuando se deteriora hemodinámicamente un enfermo que recibe esta última modalidad ventilatoria, debe considerarse y tratarse con urgencia la posibilidad de un neumotórax a tensión.
Cuando la presión en el espacio pleural con neumotórax a tensión se eleva demasiado, se deterioran tanto la respiración como la hemodinámica. Las presiones intrapleurales altas en el lado de la lesión atenúan la expansión eficaz de los pulmones. A medida que se incrementa la presión en la cavidad pleural ipsolateral, se desplaza el corazón hacia el lado contralateral del tórax, se altera el retorno venoso y disminuye el gasto cardiaco. Esta fisiopatología se revierte con facilidad y rapidez descomprimiendo el neumotórax. Algunos de los datos físicos que acompañan al neumotórax a ten-sión son idénticos a los observados con cualquier neumotórax pero casi siempre son más intensos. No hay ruidos respiratorios en el lado lesionado y puede desarrollarse aire subcutáneo y desviarse la tráquea hacia el lado contrario de la anomalía. También puede provocarse choque y a menudo se distienden las venas del cuello debido a la interferencia con el retorno venoso hacia la aurícula derecha; sin embargo, este último signo no es particularmente sensible, dado que tal vez no se presente en pacientes que también son hipovolémicos.
Casi siempre es necesario tratar un neumotórax debido a una lesión contusa mediante sonda torácica, en particular en individuos que también reciben ventilación con presión positiva (fig. 16-3). La presencia de un pulmón no expandido y líquido en el tórax puede predisponer al sujeto al desarrollo de empiema. Además, es posible que se pierda de manera permanente algún elemento de la función pulmonar si no se expande nuevamente el pulmón.
Las sondas que son lo bastante grandes para drenar de manera adecuada cualquier hemotórax concurrente se colocan por lo general en el cuarto o quinto espacios intercostales en la línea media axilar. Es necesario evitar catéteres pequeños, como los de cola de cerdo. Se inserta de manera cuidadosa mediante una técnica abierta, en especial porque algunas veces está muy elevado el hemidiafragma en el tórax o incluso puede estar roto.

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Categoría: Pediatría.




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