Nutrición para niños quemados


La reacción metabólica a una quemadura mayor se puede describir como un continuo. Un periodo de hipometabolismo relativo permanece durante las primeras 24 a 48 horas. A lo anterior le sigue una fase de catabolismo marcado y pérdida masiva de proteínas estructurales y grasa. Esta fase continúa durante todo el tiempo que la herida permanece abierta y muchas veces se exacerba por episodios de infección, frío, estrés, dolor, ansiedad y procedimientos quirúrgicos.88,B9 Una vez que las heridas están cubiertas, el metabolismo entra en un periodo de convalecencia en el cual domina el anabolismo con restitución de las proteínas viscerales y estructurales del cuerpo.
La fase catabólica de la lesión por quemadura se caracteriza por concentraciones aumentadas de cortisona, adrenalina, noradrenalina, glucagon, aldosterona y hormona antidiurética. Se puede duplicar la tasa metabólica basal. Los niños con reservas de grasa corporal bajas y poca masa muscular pueden desarrollar desnutrición proteicocalórica rápidamente si no se proporciona refuerzo nutricional. Se presenta una pérdida importante de proteínas a través de la herida por quemadura.
Se han diseñado numerosas fórmulas para estimar las necesidades calóricas en niños quemados. En los niños casi siempre se utiliza la fórmula 7 560 kJ/m2 más la superficie corporal quemada.86 La tecnología está ahora disponible para medir el gasto de energía en reposo mediante calorimetría indirecta.93,95,97 En un estudio de lactantes y preescolares con quemaduras de más de 50% de superficie corporal total se pudieron satisfacer las necesidades nutricionales al proporcionar 120 a 200% de la tasa metabólica medida en reposo. Este valor es un poco menor del que predicen muchas fórmulas y se ha confirmado en varios estudios recientes.
Las proteínas deben formar hasta 20 a 25% de las calorías totales; los carbohidratos 40 a 50% y el resto de las calorías debe ser grasas. Se ha demostrado que una formulación modular reduce la supresión inmunitaria, mortalidad y reacción metabólica posteriores a la quemadura y la estancia hospitalaria y que aumenta la barrera digestiva a la invasión bacteriana. Esta dieta proporciona 20% de las necesidades energéticas a partir de las proteínas, 2% de la arginina, 0.5% de la cistina, 0.5% de la histidina y 15% de los lípidos. La mitad de las calorías de los lípidos la suministra el aceite de pescado y el 50% restante el aceite de cártamo. Los requerimientos calóricos restantes los aportan los carbohidratos. Un estudio más reciente confirmó el descenso de la función inmunológica, mayor incidencia de bacteriemia y menor índice de supervivencia cuando se administraban dietas con menor cantidad de proteínas.
La nutrición se administra en forma óptima por vía enteral y en la mayoría de los casos requiere una sonda de alimentación Las alimentaciones intestinales se toleran mejor si la concentración de albúmina sérica se conserva en 2.5 g/dl o más. En fecha reciente se objetó este argumento. Un estudio reciente mostró que los peores pronósticos y la intolerancia alimentaria no se relacionaban con los niveles bajos de albúmina. Si las alimentaciones intestinales no se toleran, la siguiente mejor opción es la alimentación parenteral. Lo anterior requiere por lo regular de un catéter venoso central, ya que rara vez se pueden suministrar calorías adecuadas a través de vías periféricas. El consumo calórico y el peso corporal se deben vigilar diariamente y asimismo las concentraciones séricas de electrólitos, nitrógeno ureico sanguíneo (BUN), creatinina, albúmina, glucosa, fósforo, calcio, hemoglobina y hematócrito en pacientes con alimentación por sonda o hiperalimentación parenteral. Se vigila la concentración de glucosa en orina. Se determina semanalmente el perfil hepático y las concentraciones de prealbúmina, transferrina, magnesio, colesterol y triglicéridos.
Todos los niños quemados deben recibir por lo menos las dosis recomendadas diarias mínimas de vitaminas, minerales y elementos traza. Se debe administrar una cantidad de vitamina C cinco a 10 veces mayor que el mínimo valor diario recomendado, el doble de cinc y al menos el doble de vitamina B.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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