Obesidad infantil y mala calidad del sueño: Problemas que se retroalimentan


Es sabido que la obesidad es un enemigo con múltiples armas para atentar contra la salud. Hipertensión, colesterol elevado, enfermedades cardiovasculares, diabetes, baja autoestima y depresión, son algunas de las más conocidas. Sin embargo, a esta lista se suman muchas otras afecciones de las que se habla menos, como por ejemplo, la mayor incidencia de trastornos del sueño.

En el caso de los niños, la relación entre un mal dormir y obesidad es bastante compleja, dado que ambos trastornos se conectan de distintas maneras. En primer lugar, los niños pequeños que duermen poco, tienen mayor riesgo de desarrollar obesidad a largo plazo, debido a que el déficit de sueño provoca un desbalance en los niveles de hormonas que regulan el apetito, reduciendo los niveles de leptina, sustancia que inhibe el deseo de comer, y aumentando los niveles de grelina, hormona que lo aumenta.

Existe un grupo de niños que presenta algún grado de obstrucción respiratoria durante el sueño -ya sea por crecimiento anormal de adenoides o amígdalas, o por otros motivos- lo cual se puede manifestar con ronquido nocturno, hipoapneas obstructivas (reducción de la entrada de aire con esfuerzo respiratorio mantenido o aumentado y deterioro en la oxigenación) y, en los casos más graves, apneas obstructivas (cese de la respiración, con esfuerzo respiratorio mantenido o aumentado, deterioro en la oxigenación y cambios en la frecuencia cardiaca).

El doctor Selim Abara, pediatra del Centro del Sueño de Clínica Alemana, afirma que “en estos pacientes, la presencia concomitante de obesidad, determina mayor gravedad de la obstrucción, una tasa más alta de microdespertares, un sueño menos reparador, mayor somnolencia diurna y menor calidad de vida. En casos extremos se puede observar incapacidad de ventilar adecuadamente, con baja del oxígeno en la sangre y acumulación de dióxido de carbono”.

El especialista explica cómo detectar estos problemas y qué tipo de tratamientos se pueden ofrecer para evitar que se acentúen con los años, dado que pueden tener múltiples implicancias en el proceso de crecimiento y en la vida adulta.
De los niños con obesidad, ¿quiénes tienen mayor tendencia a presentar trastornos del sueño?
A mayor obesidad, más es la tendencia a presentar trastornos respiratorios del sueño. La asociación entre obesidad y apneas obstructivas es más frecuente en niños mayores y adolescentes. En cambio, los pacientes no obesos que presentan apneas obstructivas, se ubican por lo general en el rango de edad de 4 a 5 años.

¿Qué signos pueden ser señales de alerta para los papás?
Los signos que pueden sugerir una mala calidad de sueño son la presencia de ronquido nocturno, sueño inquieto, enuresis (cuando se orina en la cama), hipersudoración nocturna, hipersomnolencia diurna, problemas de concentración y bajo rendimiento escolar, cefalea matinal, síntomas depresivos y baja autoestima.

En general, los padres siempre deben preocuparse si su hijo es obeso, porque esa condición afecta también muchos otros aspectos de la salud física y psicológica del niño.

¿Con qué exámenes cuenta el equipo del Centro del Sueño de Clínica Alemana para detectar estos casos?
La polisomnografía es el examen más completo para evaluar la calidad del sueño y detectar entre otras cosas- fenómenos obstructivos mientras se duerme y su impacto en la oxigenación y frecuencia cardiaca. La reciente incorporación de un dispositivo que registra los niveles de dióxido de carbono en el aire espirado (capnógrafo) permite realizar el diagnóstico cuando hay una ventilación insuficiente (hipoventilación). Para evaluar con precisión la hipersomnolencia diurna, existe el Test de Latencias Múltiples de Sueño, el que consiste en un registro poligráfico, donde se evalúa la tendencia a dormirse durante el día y la latencia necesaria para que ello ocurra. A menor latencia, mayor somnolencia diurna.

¿En qué consisten los tratamientos que se indican en estos niños?
Primero, es importante efectuar un manejo multidisciplinario de la obesidad y descartar posibles complicaciones cardiovasculares y metabólicas. Si existen apneas-hipoapneas obstructivas del sueño debido a un crecimiento anormal de las adenoides o amígdalas, el tratamiento es la extirpación de estas estructuras. Cuando el problema persiste o tienen otra causa, se indica el uso de dispositivos que -a través de mascarillas especiales- aplican presión continua o cíclica en la vía aérea, para impedir que se cierre y obstruya. Esto mejora claramente la calidad del sueño y, por consiguiente, la calidad de vida de nuestros pacientes.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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