OMEC venoarterial contra OMEC venovenosa


Existen dos modos principales de OMEC: la venoarterial (VA) y la venovenosa (VV). La primera utiliza dos cánulas separadas, una para la salida venosa que se coloca en la aurícula derecha y otra para el retorno arterial que se instala en el cayado aórtico. Los sitios típicos de cateterización son la vena yugular interna derecha y la arteria carótida primitiva a través de una sola incisión cervical. Aunque la mayoría de los lactantes que requieren OMEC padece insuficiencia respiratoria aislada, algunos presentan disfunción cardiaca de gravedad secundaria a hipoxia e insuficiencia cardiaca derecha por hipertensión pulmonar. La OMEC VA proporciona intercambio gaseoso y apoyo cardiaco para estos pacientes y es la norma terapéutica en muchas instituciones. No obstante, han surgido varias preocupaciones acerca de la forma VA, entre ellas la ligadura de la arteria carótida, la pérdida de la dinámica pulsátil del flujo sanguíneo cerebral y sistémico y las partículas o embolia gaseosa que llegan a los lechos vasculares cerebral o coronario. La mera ligadura de la arteria carótida no siempre cambia la velocidad de flujo sanguíneo cerebral, pero la adición de la oclusión venosa puede causar un descenso significativo de la velocidad de flujo sanguíneo arterial del cerebro durante la OMEC VA.21 Aun así, no se han identificado diferencias consistentes en la incidencia de hemorragia intracraneal al comparar la modalidad venoarterial con la venovenosa.22
Como respuesta a los temores que suscita la OMEC VA surgió la forma venovenosa como alternativa terapéutica en algunos lactantes. La OMEC VV utiliza una sola cánula con dos luces separadas que se instala en la aurícula derecha a través de la vena yugular interna. En la aurícula derecha se producen el flujo de salida venoso y el retorno “arterial” oxigenado. Esta técnica exige que la función cardiaca sea normal y que pueda haber una nueva recirculación significativa en la au-rícula derecha con las velocidades de flujo altas, lo cual deriva en oxigenación limitada.23,24 La reducción de la recirculación y la mejoría de la oxigenación se logran con las adaptaciones del diseño de la cánula.25 Los problemas potenciales con la ligadura de la carótida, la pérdida de la dinámica del flujo sanguíneo pulsátil y las embolias disminuyen o se eliminan con la OMEC VV.
Los datos retrospectivos del Registro de la ELSO que evalúan las complicaciones durante la OMEC sugieren un índice mayor de supervivencia general y menor incidencia de fenómenos neurológicos importantes (convulsiones, infarto) con la forma VV de la técnica.26 En una comparación de grupos de lactantes con insuficiencia respiratoria del Registro de la ELSO, tratados con OMEC VA o VV, se observó una ventaja en la supervivencia con la forma VV cuando se agruparon los pacientes para la insuficiencia respiratoria sola, pero la supervivencia no fue mucho mejor con la venovenosa cuando se agruparon para la insuficiencia respiratoria y la hemodinámica; sin embargo, la hemólisis y las torceduras de la cánula fueron más frecuentes con la OMEC VV.22
Puesto que la velocidad de flujo sanguíneo es proporcional a la cuarta potencia del radio de la manguera e inversamente proporcional a la longitud de la misma, la velocidad del flujo sanguíneo por el circuito depende del tamaño de la cánula y la longitud de las mangueras. Para llevar al máximo el flujo en el circuito, y por tanto la oxigenación, debe usarse la cánula venosa de mayor calibre con la menor longitud del circuito posibles. La cánula arterial casi siempre es el elemento de menor diámetro en el circuito, por lo que representa la resistencia más alta al flujo. De nueva cuenta, lo ideal es la cánula arterial de mayor diámetro que se ajuste a la arteria carótida del lactante con la menor longitud de manguera en el circuito.

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Categoría: Pediatría.




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