Orzuelos: Una curiosa inflamación del párpado


A veces, sin causa aparente, se produce en uno de los ojos una inflamación similar a una pequeña picadura: se trata del orzuelo, una de las enfermedades más comunes de los párpados.

Los orzuelos consisten en un aumento de volumen localizado del párpado, generalmente, doloroso y de coloración rojiza, que corresponde a una glándula sebácea anexa inflamada en el borde del párpado, cerca de donde nacen las pestañas.

Existen dos tipos de orzuelo. Cuando son externos se relacionan con la inflamación del folículo piloso de la pestaña (glándulas de Zeis) y se observan en la piel de los párpados, a veces, como un pequeño absceso, el que puede romperse y drenar su contenido, lo que deja una pequeña costra.

En tanto, cuando son internos corresponden a la inflamación de las glándulas más “profundas” y posteriores del párpado -glándulas de Meibomio- que son muy importantes en la formación de las lágrimas. Estos orzuelos pueden romperse y liberar su contenido hacia la parte posterior del párpado en contacto con el ojo.

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Suelen ser dolorosos, especialmente a la palpación, pero una vez que ceden los signos inflamatorios, pueden ser totalmente asintomáticos, excepto por su aspecto.

En general, los orzuelos no son peligrosos y muchos de ellos son autolimitados y se curan en forma espontánea o con un tratamiento simple. Sin embargo, el gran peligro es que aquellos que no ceden se hacen crónicos, y los que se tratan quirúrgicamente pueden volver a crecer.

¿Por qué se producen?

Las causas de la aparición de orzuelos son múltiples. El externo, en general, es causado por bacterias de la piel como el Staphylococcus aureus que infectan las glándulas sebáceas anexas de la dermis de los párpados.

En los orzuelos internos puede existir una predisposición (Blefaritis) del paciente a tener una mayor cantidad o una mala calidad de secreción sebácea en el borde de sus párpados, lo que produce disfunción y obstrucción de las mismas glándulas de Meibomio, acumulándose su contenido.

Los orzuelos pueden ser múltiples, en uno o ambos ojos al mismo tiempo, o en diferentes momentos, especialmente, en las personas que tienen esta mencionada predisposición o enfermedades asociadas.

Afecta a todos los grupos etarios, sin embargo, en los niños son bastante frecuentes y pueden presentarse múltiples en ambos ojos, haciendo muy difícil su tratamiento. Se producen menos en edades extremas, como adultos mayores o niños pequeños. Los grupos de más riesgo son los pacientes con blefaritis seborreica, acné, rosácea ocular y los que están ingiriendo ciertos medicamentos y hormonas, como por ejemplo los corticoesteroides, que pueden causar disfunción de las glándulas de Meibomio y acné.

Asimismo, el orzuelo también puede ser el primer signo de manifestación de otra patología de la piel, como la rosácea, que debe diagnosticarse y tratarse como tal.

Tratamiento

La duración de los orzuelos es variable, y va desde un par de días -especialmente si se inicia el tratamiento precozmente- hasta varios meses. En este último caso, la inflamación cede y se vuelve blanquecino hasta transformarse en un ‘chalazión’, lesión no dolorosa que se observa como un pequeño quiste en los párpados.

El manejo de los orzuelos depende de la causa y del tipo. Generalmente, las medidas que se toman son mantener una higiene palpebral, es decir, conservar el margen de los párpados limpios, para lo cual existen productos comerciales especiales. “Sin embargo, una medida muy simple y efectiva es preparar una solución con 200 cc de agua hervida y 2 gotas de baby shampoo para frotar y limpiar suavemente el borde de los párpados, de manera de evitar así el exceso de secreción sebácea. La higiene palpebral es de extrema utilidad para prevenir la aparición de orzuelos en las personas con condiciones predisponentes, asegura el doctor López.

Asimismo, se recomienda usar compresas húmedas tibias sobre el orzuelo durante unos 15 minutos, varias veces al día hasta que la inflamación desaparezca. Por ningún motivo se debe apretar ni frotar el orzuelo. Si lo anterior no es suficiente o la protuberancia es de gran tamaño, se suelen adicionar ungüentos antibióticos para el ojo que ayudan a detener la propagación de la infección.

En casos seleccionados, y sólo bajo estricta prescripción por parte del oftalmólogo, es necesario agregar corticoides locales para las lesiones muy inflamatorias.

También hay que eliminar el maquillaje hasta que se cure por completo, y a veces en forma definitiva.

Cuando hay casos severos, con propagación de la inflamación al párpado o cara (celulitis) se requiere uso de antibióticos orales o endovenosos (niños). También se hace indispensable administrar estos medicamentos en los casos de blefaritis seborreica rebelde al tratamiento local.

Los orzuelos que no responden a las medidas anteriores después de tres o cuatro semanas de tratamiento, pueden requerir cirugía para vaciar su contenido. Esto ocurre rara vez en su fase aguda y, con más frecuencia, en la fase crónica.

Si el orzuelo se presenta en forma ocasional durante la vida no se puede prevenir. Sin embargo, las personas que tienen blefaritis o cualquiera de las otras condiciones que predisponen a su aparición deben mantener una higiene palpebral adecuada y tratarse precozmente al primer síntoma que pudiera indicar que un orzuelo se va a desarrollar, para de esta manera impedir que siga creciendo. De la misma manera, las personas que tienen acné y rosácea deben mantener bien controladas estas patologías para disminuir la aparición de orzuelos.

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Categoría: Oftalmología.




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