Otitis externa: Un clásico del verano


Las vacaciones de verano se relacionan con días de sol y playa, de tranquilidad y descanso. Sin embargo, a veces un inesperado dolor de oídos puede arruinar este agradable momento. Cuando esto sucede, generalmente, se trata de una otitis externa de verano.

El doctor Jorge Preisler, otorrinolaringólogo de Clínica Alemana, explica que este tipo de otitis externa se llama así porque “consiste en una inflamación del conducto auditivo externo del oído y del pabellón auricular -puede ser de una o de ambas cosas-, situación que se da más durante el verano debido al aumento de baños en piscina, playas y lagos, entre otros”.

Esto se produce, generalmente, porque la exposición prolongada del canal auditivo al agua produce irritación y congestión, lo que genera un ambiente propicio para bacterias y hongos.

Habitualmente, esta enfermedad se manifiesta en forma suave con picazón o prurito, el que rápidamente se transforma en ardor y dolor, dependiendo de lo comprometido que esté el conducto de la piel y del germen causante.

El especialista agrega que no siempre hay pérdida de la audición. Esto sólo sucede cuando el conducto auditivo colapsa completamente o se ocluye por inflamación total. La otitis también puede manifestarse con secreción en el oído (otorrea), la que no es constante.
Los factores que predisponen a una otitis externa son la humedad y los conductos más estrechos de lo normal, aseo prolijo del conducto, enfermedades a la piel y diabetes.

Hay que tener en cuenta que el cerumen es un protector del oído, ya que es hidrófobo, repelente al agua, tiene una sustancia antibacteriana, y actúa como trampa mecánica para los gérmenes que entran.

Además, el conducto tiene un ph más ácido que el resto del cuerpo para protegerse. El jabón, el cotonito, el champú y el agua clorada de piscina barren con este manto ácido, dejando la piel del conducto desprotegida.

Otro factor, es que en el agua es frecuente sacudir el oído con los dedos para sacar el agua. “Esto no es recomendable, ya que esta piel es extremadamente delgada y con un pequeño traumatismo se rompe y se producen microfisuras, lo que facilita la entrada de gérmenes por esta vía”, asegura el otorrinolaringólogo.

El diagnóstico para detectar la otitis externa de verano es clínico. Puede haber dolor de la oreja relacionado con el movimiento o la compresión, lo que no se ve en la otitis media aguda. No se necesita ningún tipo de exámenes, a menos que sea necesario hacer diagnóstico bacteriológico, luego de un tratamiento que no ha funcionado.
¿Qué hacer?
El doctor Preisler explica que el tratamiento habitual de la otitis externa clásica de verano dura entre siete y 14 días, y consiste en analgésicos antiinflamatorios y gotas de antibióticos locales tópicas, es decir, directa al oído. Sin embargo, cuando hay edema del conducto es necesario utilizar gotas con antibiótico más corticoide. En tanto, el uso de ATB a tomar está reservado para infecciones más severas.

En raras ocasiones, hay casos en que la inflamación es muy severa y el conducto se cierra por completo y, a veces, requieren de hospitalización para tratamientos endovenosos.

Asimismo, hay que tener algunos cuidados especiales, como no limpiarse los oídos con cotonitos y no mojar la zona por alrededor de 15 días hasta que se mejore completamente. “No se recomienda el uso de tapones mientras el oído esté enfermo, ya que hay una inflamación del conducto y si se coloca un tapón se comprime el tejido, por lo tanto se inflama y compromete más”, asegura el especialista.

Además, para protegerse del agua en la ducha se debe usar gorra de baño, y para lavarse el pelo se debe colocar en la parte externa del conducto un poquito de algodón untado en una sustancia oleosa repelente al agua, ya que si coloca algodón solo éste se va a empapar y entrará al conducto. Al terminar el baño se debe sacar el algodón del oído y limpiar con otro sólo la parte externa.

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Categoría: Pediatría.




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