OXIGENACION CON MEMBRANA EXTRACORPOREA en los recién nacidos


Uno de los principales avances contemporáneos de los cuidados intensivos neonatales y pediátricos es el tratamiento de la insuficiencia respiratoria con instrumentos extracorpóreos capaces de suministrar un intercambio gaseoso efectivo y, cuando es necesario, apoyo vital cardiopulmonar. El éxito clínico que alcanzó la oxigenación con membrana extracorpórea (OMEC) refleja la fusión efectiva de la tecnología biomecánica, la mejor comprensión de la fisiopatología de la insuficiencia respiratoria y la dedicación de los clínicos especialistas en este campo.
El desarrollo y depuración de la ventilación mecánica para lactantes desde los años 70 permitieron lograr cifras cada vez mayores de niños sobrevivientes después de la insuficiencia respiratoria. Sin embargo, un grupo de lactantes con insuficiencia respiratoria murió con la ventilación convencional. La evolución clínica de estos sujetos se caracterizó por insuficiencia respiratoria progresiva y ventilación inadecuada, intercambio gaseoso ineficaz e hipertensión pulmonar persistente a pesar del uso más intensivo de las técnicas convencionales de ventilación. Al final, casi todos estos recién n8cidos graves murieron por insuficiencia respiratoria.
Los cirujanos pediatras establecieron las bases científicas para el desarrollo de la OMEC. El deseo inicial de reparar las lesiones cardiacas congénitas bajo visualización intracardiaca directa condujo al desarrollo de técnicas que desviaban la circulación hacia un oxigenador extracorpóreo. Los primeros circuitos de circulación extracorpórea que se emplearon para procedimientos quirúrgicos mantenían una circulación cruzada entre el paciente y otro sujeto (casi siempre la madre o el padre del paciente), el cual actuaba como bomba y oxigenador.1 Los intentos para establecer la circulación extracorpórea con oxigenadores “artificiales” de burbuja con mezcla resultaron limitados por la hemólisis problemática que se producía con la mezcla directa de la sangre y el oxígeno.
La aparición subsecuente de los instrumentos extracorpóreos exitosos capaces de sostener la función cardiaca y pulmonar prolongada dependió del descu brimiento de la heparina para anticoagulación y el desarrollo de membranas semipermeables que podían mantener el intercambio gaseoso por difusión.2 Bartlett y sus colegas publicaron en 1976 la primera aplicación exitosa de OMEC para la insuficiencia respiratoria neonatal en un recién nacido con síndrome grave por aspi-ración de meconio.’ Desde entonces, las mejoras tecnológicas, así como una mejor comprensión de la fisiopatología de las enfermedades que ocasionan insuficiencia respiratoria y los efectos del apoyo extra-corpóreo, contribuyeron a que la OMEC se usara en más de 14 000 pacientes graves de todas las edades. Dado que la mayoría de estos individuos satisface los criterios que predicen un 80% de riesgo de muerte por insuficiencia respiratoria, la efectividad clínica de la OMEC se demostró con una supervivencia general aproximada de 80% en los neonatos, 53% para los pacientes pediátricos y 41% para los adultos.4
La Extracorporeal Life Support Organization (ELSO) se fundó en 1989 y representa la colaboración de investigadores con interés clínico y científico en la OMEC. Los miembros de esta organización proporcionan a la comunidad médica los estándares, manuales de entrenamiento y lineamientos para el uso efectivo de la OMEC. Además, el Registro de la ELSO suministra a los investigadores un medio para conformar una base de datos de pacientes con OMEC para el análisis y evaluación de esta técnica.

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Categoría: Pediatría.




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