Patrones de fractura EXTREMIDAD SUPERIOR Traumatismo ortopédico pediátrico


Casi todas las fracturas de las extremidades superiores son lesiones aisladas y se tratan con medios cerrados. Por lo general, las fracturas de la mano se atienden mediante fijación simple o reducción cerrada y cicatrizan en el transcurso de tres a seis semanas. Menos del 20% requiere reducción abierta.30
Las lesiones que necesitan reducción abierta incluyen las fracturas abiertas, lesiones intraarticulares desplazadas, lesiones inestables y fracturas mal alineadas irreductibles.
La fijación interna de fracturas de la mano se lleva a cabo con clavos de Kirschner, aunque algunas veces se utilizan tornillos y placas pequeños.
Las fracturas del radio y el cúbito son las anormalidades más comunes en niños.
El pronóstico a largo plazo es bueno cuando el tratamiento es cerrado; el 7% requiere manipulación31 y unos cuantos defectos presentan angulación residua1.32
Cuando no es posible obtener una reducción adecuada con medios cerrados, se efectúa reducción abierta y fijación interna. Otras indicaciones son las fracturas abierta, proximal ipsolateral e interfisaria conminuta y la compresión del túnel del carpo o síndrome de compartimiento.33 Las complicaciones incluyen detención del crecimiento e interposición de tejidos blandos en el sitio de fractura.
Las más comunes son las fracturas metafisarias distales y representan el 21% del total de estas lesiones. Casi todas se reducen en forma cerrada. Después de la reducción inicial se recomienda inmovilización en un yeso durante cinco a seis semanas, con radiografías de seguimiento una a dos semanas después. La angulación residual menor de 20° en el plano de la fractura suele remodelarse en niños menores de nueve años, en tanto que en los mayores son aceptables sólo 50.39 También se aceptan diversos grados de rotación, al igual que la aposición en bayoneta, siempre que la angulación sea mínima y aún queden cuando menos dos años de crecimiento.
Las fracturas diafisarias del antebrazo tienen menor posibilidad de remodelación, cicatrizan con mayor lentitud y requieren una conducta más radical. Por lo regular bastan una reducción y el yeso largo del brazo. La fijación interna se practica a menudo mediante placas o varillas intramedulares. Los métodos quirúrgicos varían, conllevan una morbilidad baja y están indicados en especial en pacientes mayores de 10 años con fracturas abiertas y lesión irreductible, tejido interpuesto y síndrome de compartimiento.
Cuando tuvo lugar una fractura proximal del cúbito debe sospecharse la fractura con luxación del codo de Monteggia, en la que hay una dislocación concurrente de la fractura del radio proximal. Se reduce la fractura
del cúbito y luego la cabeza radial; después de esta última se requiere seguimiento estrecho.
Las fracturas del cuello del radio y el olécranon suelen ser lesiones aisladas y las más de las veces responden al tratamiento cerrado. En anomalías irreductibles con desplazamiento considerable se requieren reducción indirecta de las fracturas del cuello radial y reducción abierta y fijación interna de las fracturas del olécranon.
Las fracturas humerales distales en niños son un tema de gran discusión en la bibliografía ortopédica. El patrón progresivo de osificación dificulta muchas veces el diagnóstico. Las radiografías del codo contralateral pueden aclarar la anatomía normal. Las lesiones transfisarias desplazadas, las fracturas condilares y las supracondilares requieren reducción cerrada. Las fracturas del cuello y la diáfisis del húmero cicatrizan con rapidez y pueden tratarse con una férula de coadap-tación, una férula para fractura termoplástica o un yeso colgante.
Las indicaciones para tratamiento quirúrgico abierto incluyen fracturas abiertas o cerradas irreductibles, lesiones segmentarias o vasculares, fracturas múltiples ipsolaterales del antebrazo o lesiones de la cabeza que requieren inmovilizar al paciente.36 Los métodos quirúrgicos de fijación de la fractura incluyen tracción con clavo en el olécranon, placas y fijación externa. Rara vez se utilizan varillas intramedulares en el húmero.37
Las fracturas humerales proximales de la metáfisis o la fisis tienen una capacidad de cicatrización y remodelación excelentes. Con frecuencia basta un cabestrillo o faja. En ocasiones se requiere reducción abierta con fijación interna. Casi todas las fracturas de la clavícula ocurren en la diáfisis y cicatrizan y se remodelan sin problemas, incluso con conminuciones notorias. En niños pequeños son suficientes el cabestrillo y la faja, mientras que las fracturas altamente conminutas en niños mayores evolucionan mejor con un vendaje en forma de ocho. La reducción abierta y fijación se reservan para fracturas abiertas y lesión neurovascular y a veces para extremos óseos prominentes. Sólo las fracturas graves desplazadas del extremo distal de la clavícula con desplazamiento retroesternal del extremo proximal (interno) requieren fijación interna.36,36

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Categoría: Traumatología.




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