Probióticos: Protectores del organismo


Pro-vida significa la palabra probióticos, cuyas propiedades son conocidas hace miles de años. Según la versión persa del Viejo Testamento, Abraham atribuía su longevidad al consumo de leche agria. Mientras que Plinio, historiador del Imperio Romano, recomendaba los productos lácteos fermentados para tratar la gastroenteritis.

Estos microorganismos vivos -principalmente bacterias y levaduras- al ser administrados en cantidades adecuadas, confieren una amplia gama de beneficios para la salud del paciente. Dentro de éstos, lo más importante es mejorar el sistema inmune fortaleciendo la flora bacteriana y, así, prevenir infecciones.

Los medios por los cuales lo logran son:
– Estimular, mediante anticuerpos, la producción de las defensas de la rama humoral, es decir, de las mucosas, que es la primera barrera para la entrada de agentes patógenos.
– Estimular la producción de citoquinas, que aumentan las defensas en la rama celular. Se ha visto que con esto disminuyen las infecciones.
– Aumentar los anticuerpos presentes en la circulación sanguínea.
– Aumentar la proliferación de fagocitos y macrófagos que destruyen los gérmenes.

“Esto lo logran ya que reducen el Ph intestinal, al ayudar a erradicar gérmenes del tracto intestinal; producen sustancias que destruyen bacterias patógenas; aglutinan microorganismos patógenos; disminuyen la colonización de la bacteria Helycobacter pilori (responsable de la úlcera); participan en el balance y desarrollo microbiano intestinal; fortalecen la barrera de la mucosa del intestino, que sirve para reducir algunas alergias alimentarias; estimulan la motilidad y producción de mucus a nivel intestinal, entre otros”, explica la doctora Ana María Agar, inmunóloga de Clínica Alemana.

La especialista agrega que para lograr su función deben cumplir algunos requisitos, como “estar vivos durante su tránsito por el intestino delgado y colon, donde se desarrollan; tener buena capacidad de adherencia al epitelio intestinal y mantener su habilidad y viabilidad a lo largo de su fabricación y almacenamiento. Gracias a esta resistencia logran pasar por los jugos gástricos sin perder sus propiedades”, dice.
Consumirlos de manera adecuada
Los probióticos se pueden consumir, habitualmente, en lácteos fermentados, como yogures, leches y quesos, y en vegetales fermentados, como aceitunas y cereales. También pueden agregarse como suplementos de la dieta en bebidas lácteas de uso masivo elaboradas especialmente con probióticos (básicamente, con lactobacilos y bifidobacterias), y en preparados farmacéuticos, los que además, tienen otros componentes como vitaminas y minerales que estimulan mucho más la inmunidad. Ambos se ingieren una vez al día y durante, al menos, cuatro meses para estimular bien el sistema inmunológico.

En general, se les recetan a personas con la inmunidad deprimida, como quienes tienen infecciones recurrentes, principalmente, urinarias y respiratorias. Pero esto se debe hacer con supervisión médica para pesquisar el origen del problema y descartar que no haya algo más que las cause. Esta recomendación es indispensable para los inmuno-comprometidos severos -como los que tienen leucopenia grave o quienes están recibiendo quimioterapia-, ya que para evitar cualquier riesgo de sepsis, a veces se les contraindican los probióticos. En cambio, a una persona sana le van a ayudar, por ejemplo, para evitar cualquier resfrío en el año.

– ¿La vida actual incide negativamente en el sistema inmune como para que sea necesario consumir probióticos?
Creo que sí, porque cada vez se consumen menos alimentos que los contengan, entonces, sobre todo con la comida chatarra, se hace una necesidad dar estos preparados para que la gente tenga esta ingesta habitualmente.

– Respecto de la ayuda que otorgan en caso de alergias, ¿es en adultos y niños?
No. En el tema de las alergias todos los estudios se han hecho en niños menores de dos años solamente, que es cuando se cree que los probióticos podrían tener efecto en la prevención.

Otros efectos de los probióticos
– Disminuyen los síntomas posteriores al consumo de lactosa (como diarrea y dolor abdominal) en personas que tengan intolerancia a este compuesto de la leche.
– Reducen la diarrea por antibióticos, los que alteran el equilibrio de la flora intestinal, la que es restaurada gracias a los probióticos.
– Reducen la diarrea del viajero, patología provocada por comer alimentos contaminados.
– Permite reducir la dermatitis atópica en lactantes alérgicos.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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