Procrastinación: Dejar todo para después


“No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”. Este conocido refrán hace alusión a un trastorno común en la sociedad actual: la ‘procastinación’, término que proviene del latín pro- (adelante) y crastinus (relacionado con el mañana) y que se refiere a la actitud de postergar o evitar lo que se percibe como desagradable o ingrato.

Solange Anuch, psicóloga de Clínica Alemana, explica que “la procrastinación es un trastorno complejo en su origen y tratamiento, por las múltiples redes causa-efecto que implica, las que además se retroalimentan entre sí”.

La especialista aclara que esta actitud es normal cuando se trata de una modalidad para priorizar actividades, o una estrategia de uso ocasional en la vida cotidiana. Por ejemplo, dejar el gimnasio para otro momento, dado que se comienza un curso o pre-universitario; no tomar ramos de la universidad para concluir otras asignaturas pendientes, o postergar una dieta para el regreso de un viaje.

“Sin embargo, cuando se elige rígida y sistemáticamente evitar actividades de cualquier grado de importancia en forma innecesaria, se vuelve una condición difícil de cambiar”, explica.

Ejemplos de la procrastinación son evitar asistir a clases, buscar trabajo o postergar constantemente pruebas y exámenes.

La especialista explica que este trastorno se puede manifestar como función de mantención, que es cuando se postergan cotidianamente las rutinas como bañarse, limpiar la casa, pagar cuentas, regar y cocinar, entre otros. Se generan sentimientos de ineficacia personal.
Asimismo, la procrastinación puede presentarse como función de autodesarrollo, en la que se dilata la solución de problemas personales como postergar el abandono del tabaco, no terminar una relación amorosa dañina y no renunciar a un trabajo, entre otros.

También se aplazan las actividades recreativas, como el deporte, juntarse con amigos o jugar con los hijos. Además, se retrasan oportunidades para el desarrollo profesional, es decir, no se buscan cursos de perfeccionamiento y no se adquieren nuevos desafíos.

La psicóloga explica que el origen de este trastorno se debe a que las personas, en el curso de su desarrollo, aprenden errados conceptos de sí mismos, dudan de sus aptitudes o habilidades, generan cadenas de cogniciones (conocimiento), emociones y conductas alteradas o negativamente distorsionadas.

“Cuando esto sucede, los individuos tienden a sobrerreaccionar frente a la tensión que les provocan sus propios pensamientos negativos. Se focalizan en el estrés o tensión, tratan de neutralizar el malestar, le ponen término evitando experimentarlo en el futuro y desplazan cualquier situación que los exponga”, asegura Solange Anuch.

La procrastinación puede ser síntoma de algún desorden psicológico como depresión, síndrome de déficit atencional u otros trastornos ansiosos.
Este trastorno afecta principalmente a personalidades ansioso-evitativas, es decir, personas inseguras, temerosas a la crítica, tensas, autodepreciativas, que previenen el rechazo o la crítica, limitando sus intereses y actividades.

También, quienes sobreestiman sus recursos personales, perciben que el tiempo les sobra y dejan ciertas actividades para último minuto. Estas personas suelen caer en situaciones desesperadas, con lo que inician la cadena de tensión y estrés.

Además, puede presentarse en personas soñadoras y creativas con escasa capacidad de ejecución, quienes caen en los circuitos de tareas pendientes.

Es importante atender a aquellas conductas que constantemente aíslan a la persona del desarrollo normal e inician una escalada rígidamente evitativa, lo que compromete el trabajo, familia o relaciones sociales. Si esto ocurre, se sugiere pedir una opinión especializada para detener el ciclo de las eternas postergaciones.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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