Quemaduras en recién nacidos


Los escritos más antiguos que aluden al tratamiento de las quemaduras se encontraron en el papiro de Ebers, alrededor del año 1500 Ac: “Se describe minuciosamente un tratamiento secuencial de cinco días; lodo negro en el primer día, estiércol de becerro mezclado con levadura en el segundo, resina de acacia seca, mezclada con pasta de cebada, coloquíntida cocida y aceite en el tercero. Una pasta de grasa de cera de abeja, papiro hervido con frijoles en el cuarto día y una mezcla de coloquíntida, ocre rojo, hojas y fragmentos de cobre en el quinto completaba el plan terapéutico variado”. Los egipcios defendían la aplicación de goma de plantas y el frotamiento de un sapo calentado en aceite sobre la herida para aliviar el dolor.
En el año 430 nc, Hipócrates recomendó la manteca derretida y mezclada con resina y betún, untada en un pedazo de tela y calentada al fuego para emplearla como vendaje. En 1821 se sugirió por primera vez el nitrato de plata, un agente que aún se emplea en la actualidad.’
El tratamiento tópico de las quemaduras alcanzó su mayor avance después de la guerra de Corea, cuando Douglas Lindsey descubrió la mafenida. El descubrimiento de la sulfadiacina de plata por Charles Fox en 1968 introdujo un agente local con eficacia similar, pero menos efectos secundarios. Estos nuevos agentes locales potentes redujeron notablemente la mortalidad por quemaduras. El uso de estos agentes retardaron quizá la práctica, actualmente consuetudinaria, del cierre quirúrgico radical temprano.

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Categoría: Pediatría.




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