Queratitis: Un rojo peligroso


Sensibilidad a la luz, dolor y lagrimeo excesivo de los ojos son síntomas de que algo no anda bien. La mayoría de las veces, esto se debe a la queratitis, una inflamación de la córnea.

El doctor Sergio Galano, oftalmólogo de Clínica Alemana, explica que “etimológicamente, la queratitis corresponde a una inflamación de la córnea, la parte anterior y transparente del globo ocular; que puede o no ser infecciosa”.

Existen diferentes tipos de queratitis, según las capas de la córnea que sean afectadas. Si es sólo la más externa o epitelio se trata de una queratitis epitelial. Esto se produce cuando la vitalidad de las células del tejido corneal es dañada, ya sea porque la película lagrimal es insuficiente en cantidad y/o calidad, lo que provoca ojo seco y artritis reumatoide.

Esto también puede suceder cuando el flujo de oxígeno desde el ambiente se ve restringido, por ejemplo por el uso de lentes de contacto; si existen sustancias tóxicas presentes como el abuso de colirios, o si el ojo se ha sometido a radiación ultravioleta (nieve), entre otros.

Si se compromete la capa media o estroma corresponde a una queratitis estromal. Cuando es así, el compromiso se debe a enfermedades como la sífilis, tuberculosis o herpes.
En cambio, si está involucrada la más profunda, es una queratitis endotelial, la cual se asocia a inflamaciones intraoculares (uveitis) infecciosas o autoinmnunes. También se ve en caso de rechazo a injerto en los pacientes sometidos a trasplante de córnea.

El especialista asegura que “las queratitis infecciosas, ya sean bacterianas o herpéticas, podrán afectar a todas las capas dependiendo de la intensidad y profundidad de los procesos”.

Los síntomas son generales para todos los tipos de queratitis: ojo rojo intenso, dolor ante la luz (fotofobia), epifora (lagrimeo) y visión borrosa de magnitud variable.

El doctor Galano, asegura que “el diagnóstico se basa en la evaluación del ojo bajo lámpara de hendidura o biomicroscopio, utilizando muchas veces un colorante para destacar los daños epiteliales”.

La mayor parte de las queratitis se pueden prevenir siguiendo las indicaciones del oftalmólogo, es decir, usar lágrimas artificiales en forma regular en pacientes con ojo seco; ocupar correctamente los lentes de contacto; no utilizar colirios sin indicación y tener seguimiento médico. Además, se debe utilizar la protección adecuada al someterse a radiación ultravioleta.
El tratamiento depende de las causas involucradas y es específico para cada queratitis. En algunas es necesario usar antibióticos tópicos, antivirales, corticoides y lubricantes, en otras ocasiones, se requiere resolución quirúrgica.

Si esta enfermedad no es atendida a tiempo por un especialista puede tener complicaciones como glaucoma, ulceración de la córnea, cicatrices permanentes en el ojo e, incluso, pérdida de la visión.

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Categoría: Oftalmología.




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