Rabia y profilaxis posterior a la exposición en los recién nacidos


Una causa importante de preocupación ante cualquier mordedura de un mamífero es el riesgo de exposición a la rabia. Debido a las vacunaciones reforzadas de los animales domésticos en Estados Unidos, el riesgo de exposición a la rabia por perros domésticos es bajo. Aun así, las decisiones sobre el inicio del tratamiento contra esta enfermedad deben tomarse pronto. El tratamiento se inicia lo antes posible después de la exposición; una vez que se contrae la infección, la mortalidad en seres humanos es muy alta.4’7
La decisión de instituir la profilaxis después de la exposición se basa en la valoración de los riesgos, el más importante de los cuales es la probabilidad de que el animal tuviera rabia. Es muy importante comprender qué animales tienen mayor probabilidad de portar el virus. No existen documentos que prueben la transmisión a humanos por algún roedor. Por lo tanto, las mordeduras de ratas, ratones y ardillas se consideran de bajo riesgo.4 7 8 Los animales salvajes conllevan el mayor riesgo de rabia en Estados Unidos. Es esencial el conocimiento local de los portadores de la enfermedad y esta información debe estar disponible en los departamentos de salud pública y el personal de vida silvestre de los departamentos de recursos naturales. Se estima que el riesgo de rabia en mofetas es tan alto como de 1 en 3; en murciélagos es de 1 en 10; caninos salvajes, 1 en 100; y gatos no domesticados, 1 en 200.’
El comportamiento anormal del animal victimario, como la agresividad inusual o los trastornos de la marcha, pueden ser manifestaciones de la rabia, por lo que indican que la situación es de alto riesgo. En realidad, la mayoría de las mordeduras por perros domésticos es provocada, pero cuando hay dudas acerca del comportamiento del animal, el estado de vacunación adquiere más relevancia. La mordedura de una mascota vacunada representa un caso de bajo riesgo. Sin embargo, se recomienda la observación del animal durante 10 días. No hay’informes de casos de rabia humana por animales que no presentaron manifestaciones en ese periodo. Si es necesario sacrificar el animal para buscar infección por rabia, debe dejarse intacto el cerebro. La presencia de la enfermedad se confirma con el estudio del cerebro mediante técnicas de anticuerpos fluorescentes.
Las características de la herida también figuran en la valoración del riesgo. El virus se transmite por la saliva. Por lo tanto, las heridas por rasguño son de bajo riesgo, a menos que estén contaminadas con saliva. Los niños tienen mayor riesgo de contraer rabia de un animal infectado que los adultos. Las heridas en áreas con inervación abundante y aquéllas cercanas al sistema nervioso central tienen mayor probabilidad de causar rabia clínica porque la transmisión del virus al sistema nervioso central tiene lugar a través de los nervios. Las heridas en la cabeza y cuello son muy preocupantes. Mientras mayor sea la destrucción de tejido, más probable será la inoculación. Cualquier paciente que presente dos o más de los siguientes cuatro factores importantes de riesgo debe someterse de inmediato al tratamiento profiláctico contra la rabia:9
1. Edad menor de 10 años
2. Heridas en cabeza y cuello
3. Laceraciones profundas
4. Mordedura por un animal cuyo estado de vacunación es dudoso
En casos de alto riesgo de exposición a la rabia, la mejor protección es la inmunización activa y pasiva. En Estados Unidos, la inmunización activa se realiza con vacuna celular diploide humana. Esta serie de inyecciones intramusculares de 1 ml se aplica los días 0, 3, 7, 14 y 28, de preferencia en el deltoides. No se recomiendan dosis de refuerzo, excepto para la exposición repetida o personas en quienes se espera la exposición repetida al virus.
La inmunización pasiva se efectúa con inmunoglobulina humana contra rabia. Esta puede omitirse si el paciente ya se inmunizó antes. La inmunoglobulina humana específica debe suministrarse al mismo tiempo que la vacuna de células diploides humanas, si está disponible. Se aplica una dosis de 20 UI de inmunoglobulina humana contra rabia por kilogramo de peso corporal el día cero y el tercero. La mitad se inyecta alrededor de la herida y la otra mitad por vía intramuscular en otro sitio, distante a los puntos de aplicación de la vacuna de células diploides humanas.

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Categoría: Pediatría.




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