REANIMACION CON LIQUIDOS a recién nacidos


Las fórmulas para la reanimación de las quemaduras son variables, de coloides puras o combinaciones de coloide y cristaloide hasta soluciones exclusivamente cristaloides. El ion sodio se reconoce como el elemento fundamental en los líquidos de reanimación. Las recomendaciones para la reanimación del adulto quemado no se pueden extrapolar a los niños. La disparidad del área de superficie corporal para el peso y la tasa metabólica mayor en niños dan lugar a errores importantes cuando estas fórmulas se aplican a éstos. Una modificación de la fórmula de Parkland, que pro porciona líquidos de mantenimiento diarios como solución de Ringer con lactato reforzada, 3 a 4 ml/kg/% de quemadura, es útil. Incluso cuando se infunden líquidos de mantenimiento, los niños requieren más de ellos para el mismo porcentaje de superficie quemada que los adultos. Se calcula aproximadamente la mitad de este volumen para administrarse en las primeras ocho horas y la mitad restante en las siguientes 16. El empleo de esta fórmula hace sencilla la reanimación, menos costosa y más segura. Algunos centros recomiendan suministrar la mitad del volumen calculado en las primeras cuatro horas y luego la otra mitad en las 20 horas siguientes. Así demostraron una menor necesidad de apoyo ventilatorio y estabilización más rápida del gasto urinario y los signos vitales. Las soluciones de coloide aumentan el costo de la reani-mación sin un beneficio demostrado. La reanimación hipertónica requiere menos agua y produce menor edema, pero la hipernatremia, coma hiperosmolar, insuficiencia renal y alcalosis son riesgos de consideración. Se ha descrito mielinólisis pontina central en los pacientes quemados hiperosmolares. También se demostró que el volumen de líquido y la pérdida de sodio hacia la herida son inversamente proporcionales a la osmolaridad del líquido para reanimación. La reanimación con coloides induce una pérdida cinco veces mayor de sodio en la orina y la herida respecto de la solución salina hipertónica y la de Ringer con lactato.84 Las fórmulas de reanimación son lineamientos. En una situación determinada, el niño puede requerir volúmenes mayores o menores, según sea su respuesta clínica. Las quemaduras más profundas y la lesión por inhalación pueden incrementar considerablemente los requerimientos de líquidos.
Los signos vitales, la diuresis y el estado mental son buenas guías de la reanimación. La diuresis se debe conservar en 1 ml/kg/h en niños de menos de 30 kg y por lo menos en 30 a 40 ml/h en individuos con mayor peso. Más que intentar conservar una presión venosa central a un nivel arbitrario, la función del órgano terminal es aún el indicador más confiable de la reanimación exitosa.
El trasudado capilar es mayor en las primeras 12 horas y disminuye en forma progresiva en las 12 siguientes. Se deben administrar coloides durante las segundas 24 horas y se repiten diariamente para conservar la albúmina sérica en 2.0 g/dl o por arriba de estos valores. La velocidad del cristaloide se puede reducir hasta niveles de mantenimiento y ajustar según lo indicado por la diuresis. Durante las segundas 24 horas se puede suministrar también dextrosa al 5% en solución salina fisiológica a la mitad. Se ha mostrado que la alimentación por sonda que se inicia 12 horas después de la lesión mejora las funciones intestinal e inmunitaria.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Pediatría.




Deja un comentario