REQUERIMIENTOS DE CARBOHIDRATOS en los recién nacidos


Los carbohidratos proporcionan una fuente nutricional importante por las vías enteral y parenteral. Dado que el cuerpo es capaz de formar azúcares a partir de lípidos y aminoácidos, no hay una cantidad esencial de carbohidratos. Sin embargo, la adición de pequeñas cantidades de carbohidratos reduce la descomposición de fuentes somáticas de proteína, por lo que actúa como un sustrato ahorrador de proteínas.ó2
El cuerpo tiene una capacidad limitada para almacenar glucosa a pesar de una necesidad casi esencial y continua de este sustrato para el sistema nervioso central. Justo después de una comida, la absorción de glucosa contribuye a la mayor parte de la glucosa circulante. Tan sólo cuatro horas después de la comida, estas fuentes se agotan rápidamente y el glucógeno del hígado se convierte en la principal fuente energética durante las siguientes ocho a 12 horas. El recién nacido tiene reservas de glucógeno limitadas (34 g), la mayor parte de las cuales están en el hígado. Por lo tanto, los periodos relativamente cortos de ayuno ocasionan hipoglucemia.63
El principal carbohidrato enteral que se aporta a los recién rracidos y lactantes menores es la lactosa. En el intestino, este carbohidrato se descompone en glucosa y galactosa por las disacaridasas (p. ej., lactasa) localizadas en el borde epitelial intestinal. Como la lactosa es el carbohidrato predominante en los niños pequeños, los niveles de lactasa se mantienen lo bastante altos en la mayoría de los lactantes, hasta los dos o tres años de edad por lo menos. Las fórmulas sin lactosa pueden aportar cantidades adecuadas de carbohidratos mediante una base de soya que contiene sacarosa o jarabe de maíz. Es probable que los lactantes prematuros sean incapaces de digerir ciertos carbohidratos, sobre todo la lactosa, porque la actividad intestinal de lactasa no es adecuada. Por ello, para los recién nacidos prematuros son ideales las fórmulas que tienen una mezcla de 50:50 de lactosa y glucosa. Los lactantes estables deben recibir 40 a 45% de la ingestión calórica total en forma de carbohidratos.
La administración excesiva o demasiado rápida de glucosa puede provocar diuresis osmótica y deshidra tación porque se rebasa el umbral de resorción tubular renal de glucosa. La alimentación excesiva también se relaciona con supresión inmunológica; se cree que se debe a la inactivación del sistema del complemento.64 El exceso de glucosa da lugar a niveles demasiado altos de triglicéridos y esteatosis hepática.
Algunas veces es difícil delimitar los requerimientos de carbohidratos en el sujeto sometido a una operación. Es posible que haya hiperglucemia como efecto de un decremento de la concentración de insulina y que se deba en parte al aumento de la gluconeogénesis.65•66 La hiperglucemia se resuelve pronto en los neonatos; los niveles de glucosa dos veces mayores a la cifra preoperatoria regresan a la basal 12 horas des-pués.ó7 La hiperglucemia posoperatoria está estimulada por las catecolaminas y también parece relacionarse con un aumento de la producción de lactato y piruvato.68 No se ha demostrado que el uso del sustrato se incremente mucho después de una operación en el recién nacido. De hecho, las estimaciones previas de los requerimientos posoperatorios tempranos tal vez sean mucho más altas de lo que sugiere un estudio más reciente.28 Este estudio mostró que el suministro de calorías 50% por arriba de los niveles del gasto energético en reposo conducía a un estado significativo de sobre-alimentación.
La nutrición parenteral para el neonato debe iniciar con 6 a 8 mg/kg/min de glucosa para prevenir la hipoglucemia en el recién nacido pequeño. Los neonatos con mayor edad toleran hasta el doble de glucosa, siempre que se administre a través de un catéter venoso central. Es indispensable la infusión venosa central por la hiperosmolalidad de la solución.
Por último, la alimentación excesiva con el desarrollo consecuente de lipogénesis tiene la capacidad de exacerbar la alteración ventilatoria en un niño grave por el aumento de la producción de dióxido de carbono. La sobrealimentación de estos pacientes graves también causa retención de líquido, lo cual compromete la función respiratoria. A medida que los instrumentos para calorimetría indirecta se vuelvan más accesibles para los pacientes más pequeños, su empleo ayudará a guiar el tratamiento nutricional de estos lactantes.

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Categoría: Pediatría.




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