REQUERIMIENTOS DE GRASA en los recién nacidos


La dieta del niño casi siempre contiene cantidades suficientes de grasa para proporcionar calorías y aportar los ácidos grasos esenciales. Los requerimientos de grasa en el sujeto operado se establecieron por la experiencia derivada de la nutrición parenteral total. Las grasas intravenosas tienen la mayor densidad calórica de los tres nutrimentos principales (9 kcal/g) y son una fuente energética excelente. En general, las grasas intravenosas deben aportar 30 a 50% de las calorías no provenientes del nitrógeno. El ácido linoleico es esencial para los recién nacidos, así como para los niños mayores; por lo regular, el 2 a 4% de la energía dietética debe provenir de este ácido graso esencial. Las deficiencias de ácido linoleico se desarrollan en poco
tiempo en los recién nacidos. La suspensión de los lípidos en la nutrición parenteral neonatal por un periodo tan breve como dos días puede ocasionar deficiencia de ácidos grasos.ó9 Las manifestaciones de esta carencia incluyen piel escamosa, pérdida de pelo, diarrea y alteración de la cicatrización de las heridas.70 La ausencia de cantidades diminutas de ácido linolénico también pueden ser causa de trastornos visuales y del comportamiento.
En esencia, existen dos tipos de ácidos grasos: los saturados y los insaturados. Los dos ácidos grasos poliinsaturados principales son el ácido linoleico, que es un ácido graso omega 6, y el ácido linolénico alfa, que es un ácido graso omega 3. Estas dos grasas poliinsaturadas son esenciales para el desarrollo de las membranas celulares y el sistema nervioso central, así como para la síntesis de ácido araquidónico y las prostaglandinas relacionadas. Los tromboxanos derivados de los ácidos grasos omega 6 son mediadores potenciales de la agregación plaquetaria, mientras que las prostaglandinas derivadas de los ácidos grasos omega 3 son anticoagulantes potentes. Los ácidos omega 6, que forman el ácido araquidónico, también contribuyen a la síntesis de prostaglandina E2, un inmunosupresor conocido, mientras que los ácidos grasos omega 3 contribuyen a la síntesis de prostaglandina El y la prostaglandina E3, que carecen de efecto inmunosupresor (fig. 2-4). Parece que lo ideal es una proporción 50:50 (omega 6: omega 3), de acuerdo con los datos de supervivencia a quemaduras en animales de experimentación.5 No se dispone de datos acerca de la proporción ideal en neonatos o niños.
Los individuos con esteatorrea necesitan ácidos grasos, ya sea que se aporten en forma de lípidos intravenosos o por adición de triglicéridos de cadena mediana por vía enteral, los cuales se absorben en forma directa por el epitelio intestinal. Sin embargo, los triglicéridos de cadena intermedia no contienen ácidos grasos esenciales. En consecuencia, los lactantes con malabsorción de grasa corren el riesgo de desarrollar deficiencia de ácidos grasos esenciales.
Se ha examinado en forma extensa la elección entre lípidos al 10% contra una preparación al 20% para la nutrición parenteral. Ambas fórmulas son seguras y efectivas para suministrar lípidos.71 Cada una de esas emulsiones de lípidos contiene cantidades similares de yema de huevo y fosfolípidos (1 a 2 g/dl), pero difieren en la cantidad de triglicéridos. Por lo tanto, la fórmula con 20% de lípidos contiene una cantidad similar de fosfolípidos, pero dos veces más triglicéridos que la fórmula al 10%.72 Las cantidades mayores de fosfolípidos inducen niveles más altos de triglicéridos plasmáticos, acumulación de colesterol y lipoproteínas de baja densidad, lo que hace que la fórmula al 20% sea la fuente de preferencia para grasa parenteral. La ventaja adicional de los lípidos al 20% es que añade la misma cantidad de calorías en un menor volumen de líquido.

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Categoría: Pediatría.




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