Riesgos y beneficios intervenciones quirúrgicas


Para el feto, el riesgo del procedimiento se compara con el beneficio de la corrección de un defecto letal o debilitante. Sin embargo, los riesgos y beneficios para la madre son más difíciles de valorar. La seguridad materna es primordial; la mayoría de las malformaciones fetales no amenaza en forma directa la salud de la madre, pero si elige la corrección fetal, debe aceptar un riesgo y molestias considerables por el procedimiento quirúrgico y el tratamiento tocolítico posoperatorio.
Puesto que es raro que se practique la cirugía fetal en otro sitio, los 75 procedimientos que realizaron los autores en el Fetal Treatment Center de la University of California, en San Francisco, hasta junio de 1997, proporcionan los mejores datos sobre el pronóstico materno (cuadro 11-1). Durante la operación, 11 de las 75 mujeres requirieron transfusiones de sangre. En la experiencia inicial de los autores, dos pacientes desarrollaron fugas de líquido amniótico por el sitio de la histerotomía que ameritaron reparación y cinco experimentaron fugas de líquido amniótico por la vagina. Ninguna sufrió fugas por el sitio del trócar después de un procedimiento fetoscópico (véase Técnicas de cirugía fetal, más adelante). No se registraron muertes maternas ni complicaciones infecciosas. Todas las mujeres presentaron trabajo de parto después de la histerotomía y el tratamiento del trabajo de parto prematuro produjo la mayor parte de la morbilidad materna.4.5 Once
personas padecieron edema pulmonar mientras recibían dosis altas de tocolíticos. Aunque reversible, esta complicación subrayó la necesidad de una vigilancia estrecha en una unidad de cuidados intensivos. Tal complicación es rara después de procedimientos fetoscópicos porque éstos inducen menor irritabilidad uterina que la histerotomía abierta. Dado que la histerotomía en la parte intermedia de la gestación no se realiza en el segmento uterino inferior, el parto después de la operación fetal y en todos los partos futuros debe ser por cesárea.
Al principio de la serie se produjeron cinco dehiscencias uterinas en embarazos subsecuentes que permitieron el trabajo de parto; el cierre uterino y el pronóstico neonatal fueron excelentes en todos los casos. Hubo dos casos de morbilidad materna como resultado directo del trastorno fetal, lo que se conoce como síndrome materno de espejo.5 Dos madres con fetos hidrópicos por teratoma sacrococcígeo (TSC) y malformación adenomatoide quística congénita (MAQC) presentaron insuficiencia cardiaca de gasto alto y manifestaciones fisiológicas que “reflejaban” las del feto enfermo. El trastorno materno no se alivió con la corrección del defecto fetal. El trabajo de parto sobrevino y se realizó un parto temprano por cesárea, con resolución del síndrome materno. Sin embargo, ambos neonatos prematuros murieron por insuficiencia respiratoria.
Por último, la capacidad para el desarrollo y parto en los embarazos siguientes no parece ponerse en riesgo con la operación fetal. La posibilidad para la procreación subsecuente tras una intervención fetal se evaluó primero en una serie grande con primates no humanos.6 En este estudio no se redujo la fecundidad posterior de los animales con una sutura uterina con material absorbible después de la corrección fetal. Sin embargo, los animales en los que se cerró la histerotomía con grapas metálicas tuvieron una declinación notable de la fecundidad. Ahora se aplica una engrapadora y grapas absorbibles para cerrar la histerotomía.7,8 Desde 1981 los autores tienen datos de seguimiento de 35 madres que intentaron un nuevo embarazo después de la operación: 32 concibieron y tuvieron 31 niños normales.9 Una paciente estaba por dar a luz. De las tres que no pudieron concebir, dos tenían un antecedente acentuado de infecundidad antes de la intervención fetal y la tercera sólo había intentado iniciar un embarazo durante seis meses.

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Categoría: Pediatría.




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