Sarcopenia: Fragilidad en el adulto mayor


Con el transcurrir de los años, la composición del cuerpo sufre una serie de cambios. Uno de ellos es la pérdida de masa muscular asociada con el envejecimiento, que se denomina sarcopenia, del griego sarco (músculo) y penia (escasez).

El doctor Eric Blake, jefe de la Unidad de Geriatría de Clínica Alemana, explica que “los músculos están constituidos por una determinada cantidad de células -fibras musculares- cuya reproducción es prácticamente nula”.

Agrega que, a lo largo de la vida es posible mantener un peso estable y, sin embargo, perder lentamente musculatura, ganar grasa en igual cantidad y con ello seguir pesando lo mismo durante años, algo que efectivamente ocurre en muchas personas.

La disminución de la musculatura comienza alrededor de los 30 años y, en promedio, se pierde alrededor del 6% por década. “Sin embargo, este proceso se acentúa a partir de los 60. Asimismo, es mucho más marcado en las mujeres, ya que tienen previamente menos masa muscular y su declinación las hace llegar a niveles críticos mucho antes que al hombre”, afirma el especialista.

Si se realiza un scanner al muslo de una persona de 40 años y el mismo examen a un paciente de 85 años, se puede ver que la proporción del área muscular está mucho más reducida en la persona mayor, en relación al área que representa el tejido graso. Esta pérdida se traduce en un descenso en la fuerza y en la resistencia.

El doctor Blake asegura que “la sarcopenia es un proceso que genera debilidad y fatigabilidad. La primera se manifiesta por una menor fuerza basal para realizar una determinada tarea; y la fatigabilidad se refiere a que si el ejercicio se mantiene, la fuerza comienza a agotarse en menor tiempo”.
Consecuencias
La sarcopenia afecta dos aspectos importantes en la vida de cualquier persona: aumenta el riesgo de caídas y puede llegar a reducir su funcionalidad.

La caída en sí misma tiene riesgos, pero aquellos que presentan mayor sarcopenia, tienen mayor probabilidad de lesiones graves. El especialista explica que “no es lo mismo que se caiga una persona cuya musculatura está en buenas condiciones que una que ha perdido masa muscular. El riesgo de lesiones de esta última es mayor”.

Además, cuando la sarcopenia alcanza un cierto umbral, comienza a disminuir la funcionalidad, que es la capacidad que la persona tiene para hacer su vida cotidiana, como bañarse, vestirse, caminar, subir escaleras, salir a la calle y hacer aseo, entre otras. Si la persona no es capaz de realizar estas tareas, va a necesitar que alguien le ayude y, por lo tanto, dejará de ser autovalente.

¿Qué hacer?
El especialista afirma que “si bien no existe forma de evitar la sarcopenia, por cuanto es inherente al proceso de envejecimiento, las personas que hacen ejercicio, disponen de una reserva muscular mayor que aquellos que son sedentarios, por lo tanto, se mantienen lejos del umbral en el que ya se ven afectadas su capacidades funcionales”.

El doctor Blake agrega que “nunca es tarde para comenzar, por lo que, aun estando en un nivel bajo, si se empieza un programa de ejercicios adecuado, a los 90 o 95 años, o incluso, a los 100 se recupera un porcentaje de masa muscular, y a veces se logra duplicar”.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Tercera Edad.




Deja un comentario