Signos vitales: Los monitores del cuerpo


Los signos vitales son mediciones de las funciones más básicas del cuerpo. En una persona sana, estos debieran ser constantes, pero cuando hay alguna enfermedad, infección o alteración, las cifras se modifican y varían ampliamente.

Los cuatro signos vitales son el pulso, la frecuencia respiratoria, la temperatura corporal y la presión sanguínea.

Pulso

Es el número de veces que el corazón late por minuto. Así se puede saber, además, la fuerza y el ritmo con que está trabajando.

Lo que se mide realmente es la frecuencia cardíaca, gracias a que cada vez que la sangre es empujada hacia las arterias, éstas se expanden y contraen, lo que coincide con la contracción y relajación del músculo cardiaco.

Signos vitales: Los monitores del cuerpo Enfermería

En los adultos, el pulso normal en reposo va entre 60 y 100 latidos por minuto. Se llama bradicardia cuando es inferior a 60 por minuto y taquicardia cuando es superior a 100 latidos. Al hacer alguna actividad física; tener fiebre, deshidratación o anemia; al consumir cafeína, nicotina, cocaína, medicamentos para disminuir el apetito o antigripales, entre otros, el pulso puede aumentar. En cambio, es más lento en atletas, al estar relajado o durmiendo, o por el consumo de algunos fármacos.

Para tomar el pulso hay que presionar con firmeza, con las yemas de los dedos índice y medio, bajo la mandíbula hacia el lado del cuello, por donde pasa la arteria carótida, o de forma radial en la muñeca. No hay que usar el dedo pulgar porque tiene pulso propio. Se puede guiar con un cronómetro durante 60 segundos.

Frecuencia respiratoria

Se refiere al número de veces que se respira por minuto. El ideal es medirla en reposo observando el movimiento del pecho. Con este parámetro no sólo se evalúa la cantidad, sino también una posible respiración dificultuosa, que puede ir acompañada por sonidos extraños como silbidos.

Las enfermedades respiratorias o cardiovasculares, la fiebre y el ejercicio pueden aumentarla por la necesidad del cuerpo de inhalar más oxígeno.
En un adulto en reposo, la frecuencia respiratoria normal es de entre 15 y 20 respiraciones por minuto. En los recién nacidos es de 40 a 60 y, en los niños, entre 18 y 30.

Temperatura corporal

La temperatura normal del cuerpo humano varía entre los 36,5°C y 37,2°C. Hay factores que la alteran, como el consumo de algunos alimentos, la actividad que se esté realizando, el lugar donde se encuentre, algunas etapas del ciclo menstrual y la hora del día, ya que en la mañana suele ser más baja.

Cuando la temperatura aumenta más allá de los parámetros normales (37,5°C), da fiebre, condición que indica que hay alguna alteración en el organismo, como una enfermedad o infección. Es un síntoma también de que el cuerpo está reaccionando ante el agente que produce esta alteración, por lo que es necesario consultar a un especialista. Por el contrario, cuando la temperatura es menor a los 35°C, se habla de hipotermia.

Con un termómetro digital o de mercurio se puede tomar la temperatura de manera axilar, oral, rectal o en el oído. En los recién nacidos, la manera más segura es debajo del brazo porque los otros métodos son más invasivos y pueden dañar alguna estructura. Además, el termómetro debe ponerse de manera paralela al cuerpo porque sólo así abarca la mayor cantidad de masa muscular del niño.

Presión sanguínea

La presión de la sangre se refiere a la fuerza que ésta ejerce sobre las paredes de las arterias al ser bombeada con cada latido del corazón.

Como el corazón se contrae y relaja, al medir la presión, se obtienen dos cifras: la sistólica, que es la más alta y corresponde a cuando la sangre es empujada hacia los vasos, y la presión diastólica, que se refiere a cuando el corazón está en reposo y llenándose de sangre entre latidos. El resultado se entrega en una fracción con las dos cifras, por ejemplo, 120/80.

Hay que tener especial cuidado con las variaciones de la presión sanguínea. Según la Sociedad Americana del Corazón, menos de 120/80 es considerada como óptima, pero si aumenta se habla de hipertensión, lo que puede repercutir en accidentes cerebro y cardiovasculares porque el corazón tiene que hacer un mayor esfuerzo para bombear la sangre. Por ejemplo, al tener una presión de 140 (sistólica) con 90 (diastólica) ya es alta. Sin embargo, también hay que considerar la edad, los fármacos que se ingieren y el estado físico, entre otros, para determinar si la presión está bien o no.

Otro problema que se puede presentar es la baja de presión o hipotensión y que, en algunas personas, es un problema crónico llamado disautonomía que puede dar síntomas como fatigabilidad y pérdida de conciencia (desmayos).

Es recomendable medir la presión sanguínea después de unos minutos de reposo y estando acostado o sentado y con el brazo sobre una mesa. Una mala postura, algunos medicamentos, el consumo de alcohol y ciertos alimentos, y una temperatura elevada pueden alterar los resultados.

Para calcular la presión se utiliza un esfignoanómetro, que puede ser digital o de mercurio. Se mide idealmente, en el brazo a la altura de la arteria braquial (sobre el codo) o en la muñeca.

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Categoría: Enfermería.




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