Síndrome post vacacional: La pesadilla de marzo


Domingo, diez de la noche. Carolina siente una enorme ansiedad, mañana vuelve a trabajar después de dos semanas de vacaciones. Una sensación que muchas personas experimentan en marzo al volver a las actividades habituales del año.

La psicóloga de Clínica Alemana, Solange Anuch, explica que es probable que el Síndrome postvacacional haya existido desde siempre, pero con menor relevancia clínica de la que alcanza actualmente. La especialista lo define como un conjunto de síntomas físicos y psicológicos que alteran la rutina de las personas cuando se reincorporan al trabajo, vida familiar y social.

“También se puede entender como estrés post vacacional, ya que es una respuesta de ajuste psicobiológico a los cambios y presiones ambientales que el individuo debe enfrentar al término de sus vacaciones. En este caso, el estrés es una reacción normal para desarrollar un estado de alerta y activación que estimulará el comienzo de un nuevo ciclo laboral. Sin embargo, cuando es sostenido y el proceso de ajuste no concluye, este estado seguirá un camino anormal que posibilitará la aparición de este síndrome”, sostiene.

Agrega que se trata de un proceso de estrés anormal no resuelto adecuadamente que podría llevar al desarrollo de síntomas patológicos. “En la clasificación americana de enfermedades mentales existe una categoría de trastornos denominados de adaptación, que describe respuestas emocionales anormales frente a un estresante identificable. Probablemente, esta entidad es la que mejor integra las características del Síndrome postvacacional”, afirma.

¿Desde cuándo es reconocido como un síndrome?
Es posible que el Síndrome post vacacional sea una respuesta contextual a las demandas desequilibrantes de la vida moderna, como la concentración de altas demandas de rendimiento por periodos prolongados, situación que desgasta física y psicológicamente al sujeto, quien sitúa todas sus expectativas de cambio y recreación en las vacaciones.
En estos casos, la cercanía del término de vacaciones se vive con ansiedad y abrumadora desesperanza, ya que significa ingresar nuevamente a un extenso y agotador circuito interminable, probablemente, aún más demandante al recomenzar debido a las tareas acumuladas durante el tiempo de descanso. En este estado de cosas muchas veces aumenta la sensación de angustia, desgano e irritabilidad.

¿Cuáles son las principales causas que explican la aparición de este síndrome?
Las principales razones son los largos periodos de rendimiento que no se intercalan con espacios de recreación y descanso a lo largo del año, vulnerabilidad de algunos individuos, exceso de presiones hacia el final del ciclo laboral que muchas veces no alcanzan a quedar resueltas, vacaciones agitadas con escasa posibilidad de recuperación de fuerzas y energías, acumulación de trabajo al regreso, y ambiente laboral hostil y conflictivo.

¿A quiénes afecta más?
No existen estudios epidemiológicos que arrojen tasas de prevalencia en la población para este síndrome específico, sin embargo, generalmente los trastornos de adaptación son más frecuentes en mujeres, ya que deben llevar a cabo un gran número de adaptaciones en poco tiempo dadas las características de la sociedad moderna y los muchos roles que desempeñan.

Asimismo, afecta más a adultos que a niños, aunque estos últimos pueden desarrollarlo cuando la presión del nuevo año se inicia violentamente o han quedado muchas cosas pendientes del año anterior.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?
En adultos se presenta con sensación de cansancio físico, ansiedad, irritabilidad, hipersensibilidad, inquietud, angustia, desgano, cambios en los ritmos biológicos (sueño, alimentación, sexualidad), cambios en la presión arterial, en la frecuencia cardiaca y/o alteraciones gastrointestinales.

¿Existe alguna predisposición que explique que algunos padezcan este cuadro?
Personas con escasa tolerancia a las presiones ambientales, con dificultad para jerarquizar y ordenar sus vidas, autoexigentes, socialmente retirados y con pocas fuentes de distracción.
¿Cuáles son las principales recomendaciones para evitar que esto ocurra?
Es aconsejable no acumular trabajo durante el año, ordenar la rutina laboral, realizar actividades de recreación, practicar algún hobby o deporte, y disponer de espacios de convivencia familiar y social. En lo posible, se recomienda intercalar pequeñas vacaciones a lo largo del año (no concentrarlas en un periodo), promover un buen ambiente de trabajo, planificar vacaciones que aporten un descanso real para cada individuo, adecuar las expectativas de rendimiento para el trabajo y para las vacaciones, adoptar estilos de vida saludable, y establecer un constante equilibrio entre el trabajo, amor y espiritualidad.
¿Cuándo es necesario consultar por Síndrome post vacacional?
Cuando se extiende más allá del primer mes de inicio del año laboral es posible pensar que la persona padezca de este trastorno. Si los síntomas se prolongan por más de cuatro semanas, es recomendable consultar a un especialista para prevenir el desarrollo de otras enfermedades asociadas a estrés patológico, tales como trastornos cardiovasculares, del ánimo, sexuales y del sueño.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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