Terapia fotodinámica: Lo último en tratamientos para el acné


Si bien la mayoría ha sufrido algún grado de acné en la pubertad, existe un grupo de personas en que esta enfermedad se transforma en un problema de proporciones, porque además de ser molesto y hasta doloroso, puede convertirse en un verdadero trastorno estético, sobre todo en la adolescencia, cuando se está definiendo la personalidad y el individuo busca la validación entre sus pares.

Muchos de estos pacientes encuentran la solución en medicamentos tópicos, antibióticos sistémicos o retinoides orales, sin embargo, existe un grupo que no responde a ninguno de estos tratamientos. Pensando precisamente en ellos, se han desarrollado nuevas alternativas, como la terapia fotodinámica, una modalidad terapéutica que involucra la administración tópica de un compuesto fotosensibilizante, seguida de irradiación de las lesiones con una fuente de luz visible.

¿Qué es el acné?

Es una enfermedad que afecta principalmente a los adolescentes y consiste en una condición inflamatoria de la piel con erupciones cutáneas alrededor de los folículos pilosos.

Si bien puede presentarse a cualquier edad, afecta principalmente entre los 12 y 18 años, etapa en que los cambios hormonales estimulan las glándulas sebáceas de la piel, lo que provoca una producción excesiva de sebo que termina por obstruir los poros. Esto origina los comedones, más conocidos como puntos blancos o puntos negros (acné leve). Cuando éstos se inflaman se generan lesiones inflamatorias, denominadas pústulas (espinillas), o pápulas o nódulos, en los casos más críticos.

Terapia fotodinámica: Lo último en tratamientos para el acné Dermatología

Las principales zonas afectadas son la cara, el pecho, la espalda y los hombros.

Uno de los principales avances en este sentido es la aparición de nuevos productos, como lociones fotosensibilizantes, que al ser más ligeras no obstruyen los poros y, por lo tanto, permiten una acción más efectiva de esta terapia.

Se indica específicamente en casos de acné moderado o severo, es decir, cuando existen lesiones inflamatorias, como pústulas (espinillas), pápulas o nódulos, en los casos más críticos.

Se aplica cuando el tratamiento estándar ha fracasado o en pacientes que tienen algún tipo de intolerancia o contraindicación para el uso de medicamentos como antibióticos sistémicos o retinoides. Es especialmente útil en mujeres en edad fértil que no desean tomar anticonceptivos orales o isotretinoína oral (retinoide) por sus efectos teratogénicos (malformaciones fetales). La efectividad de esta terapia se basa en que destruye dos de las principales causas del acné: la bacteria asociada a esta enfermedad, el Propionibacterium acnes, y la glándula sebácea, con lo que evita que siga produciéndose un exceso de sebo, y se previene la aparición de cicatrices faciales.

De acuerdo con un artículo publicado en el British Journal of Dermatology en 2006, la terapia fotodinámica tiene un 68% de efectividad con dos sesiones, que es un porcentaje equivalente a lo que se logra con antibióticos orales, pero en menos tiempo.

¿Cómo funciona?

La terapia fotodinámica consiste en colocar sobre la piel una sustancia fotosensibilizante (ácido aminolevulínico) y media hora después, una vez que el producto ha sido absorbido, el área afectada es irradiada con una fuente de luz visible. Para ello se utilizan como fuente de energía lámparas especiales o equipos láser. Esto genera una reacción fotoquímica que termina destruyendo la glándula sebácea y la bacteria.

Como se trata de un procedimiento muy bien tolerado por el paciente, no es necesario utilizar anestesia.

Generalmente, se requieren entre dos o cuatro sesiones de alrededor de una hora, separadas cada 7 o 15 días. Así, la persona ya puede ver los resultados al cabo de un mes.

Las principales contraindicaciones son el embarazo, la lactancia y tener antecedentes de enfermedades fotosensibilizantes (por ejemplo, lupus), o de porfirias, dado que la sustancia utilizada (ácido aminolevulínico) se transforma en un tipo de porfirina, la protoporfirina IX. Tampoco puede utilizarse en personas alérgicas al ácido aminolevulínico.

Como no es un producto que se absorba a nivel sistémico, los efectos secundarios son más bien locales, como eritema o enrojecimiento de la piel. En casos muy raros, se puede originar también una reacción pustulosa, es decir, pequeñas erupciones en el área tratada, lo que no dura más de cuatro días.

Las recomendaciones luego de cada sesión son evitar por 48 horas el sol y las luces fluorescentes porque pueden activar la protoporfirina IX. Si el paciente se ve obligado a exponerse a esta radiación, puede cuidarse utilizando un protector solar del factor más elevado, aplicándolo por lo menos tres veces al día.

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Categoría: Dermatología.




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