Trabajo de parto prematuro


La penetración del útero, ya sea por punción o incisión, desencadena contracciones uterinas. A pesar de los avances técnicos, el trabajo prematuro aún es el “tendón de Aquiles” del tratamiento fetal. El régimen que se depuró primero en ovejas y monos” (indometacina preoperatoria, anestesia transoperatoria inhalable profunda con agentes halogenados e indometacina pos-operatoria) sólo tiene éxito marginal en los procedimientos extensos de los seres humanos.
Además, la tocólisis tiene muchos efectos colaterales potenciales. Aunque los agentes inhalables halogenados brindan una anestesia satisfactoria para la madre y el feto, la profundidad anestésica necesaria para lograr la relajación uterina transoperatoria puede ocasionar depresión miocárdica maternofetal, además de afectar la perfusión placentaria.12 La indometacina provoca constricción del conducto arterioso fetal y la combinación, de sulfato de magnesio con miméticos beta da lugar a edema pulmonar materno. La restricción de líquidos para evitar esta complicación puede compro-meter la circulación madre-placenta-feto y precipitar el trabajo de parto prematuro incontrolable.
La búsqueda de un régimen tocolítico más efectivo y menos tóxico condujo a demostrar en los monos que el óxido nítrico exógeno detiene el trabajo de parto inducido por histerotomía.13 Desde 1996 los autores utilizan nitroglicerina intravenosa (un donador de óxido nítrico) durante y después de la operación. Es un tocolítico potente, pero requiere un control cuidadoso para evitar complicaciones graves.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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