Valoración del estado nutricional DEL PACIENTE QUIRURGICO PEDIATRICO


El cirujano pediátrico enfrenta retos únicos en materia de nutrición ya que muchos lactantes y niños sufren desnutrición por la premadurez o por el proceso patológico subyacente para el cual requieren el tratamiento quirúrgico. La valoración nutricional es un aspecto crucial de la evaluación inicial de todos los pacientes quirúrgicos. Ya se demostró que la desnutrición en los sujetos pediátricos es bastante alta.’ Aunque es fácil identificar al individuo con desnutrición grave, muchas veces es difícil reconocer a los pacientes con desnutrición leve a moderada. Una valoración basal inicia con un examen global subjetivo que consiste en el interrogatorio y la exploración física, que incluye una evaluación de la pérdida de peso, anorexia o vómito, además de la evidencia física de desgaste muscular.4 Junto con esta valoración subjetiva inicial pueden usarse varios índices para medir el estado nutricional de un niño.
La valoración nutricional objetiva inicia con las mediciones antropomórficas básicas de talla, peso y perímetro cefálico, las cuales se trazan sobre una curva estandarizada de crecimiento. Con estas cartas de crecimiento puede calcularse el índice esperado de peso para la talla. Puesto que la longitud y el perímetro cefálico se afectan menos por el exceso de grasa o las fluctuaciones de los líquidos, la longitud es el mejor indicador del crecimiento corporal. Los cambios agudos del estado nutricional tienen un efecto inmediato sobre el peso en lugar de la longitud y reducen el índice peso-talla. Sin embargo, la subnutrición crónica produce un retraso del peso y el crecimiento longitudinal.
Para un niño cuyo estado nutricional requiere una mayor evaluación, son útiles las mediciones del perímetro de la parte media del brazo y del grosor del pliegue cutáneo del tríceps. El perímetro de la parte media del brazo es un buen indicador de la masa muscular somática del cuerpo. El grosor del pliegue cutáneo del tríceps refleja mejor la magnitud de las reservas subcutáneas de grasa. Ambos parámetros son buenos indicadores de las reservas calóricas y proteicas del paciente, pero existen variaciones en las cifras entre varios observadores y las medidas pueden cambiar mucho cuando se modifica el equilibrio de los líquidos del niño.

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Categoría: Pediatría.




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