¡DULCES SUEÑOS!


El 19 de marzo la Asociación Mundial de la Medicina del Sueño conmemora el Día Mundial del Sueño, por lo que es importante recordar que el descanso es fundamental para tener una vida saludable y dormir es la manera más natural para lograrlo. Sin embargo, existen trastornos del sueño que pueden alterar esta necesidad.

El sueño se define como un proceso mental involuntario de reposo parejo del organismo, donde existe una disminución de respuestas frente a estímulos externos y movimientos fisiológicos. Mientras uno duerme se pierde la conciencia del mundo externo, pero a nivel corporal ocurren varios procesos.

Según el Dr. José Luis Castillo, neurólogo de Clínica Santa María, es más recomendable dormir de noche que de día, ya que es más tranquila y hay menos estímulos que interfieren la conciliación del sueño. El promedio que debiese dormir un adulto es de 7 u 8 horas, pero hay personas que con 4 ó 5 horas quedan bien. En cambio, las personas de sueño largo necesitan hasta 10 horas. Los niños duermen una mayor cantidad de tiempo y los recién nacidos la mayor parte del día. A medida que el ser humano crece va disminuyendo la cantidad de horas de sueño.

Cuando se ve alterado el ciclo del sueño (Fase 1, 2, 3, 4 y REM) se provocan trastornos. Los más comunes son:

– Insomnio: es el más habitual que se manifiesta por una falta de sueño. Hasta un 30% de la población puede sufrirlo y su causa puede estar relacionada con estrés, alteraciones del ánimo, irritabilidad, entre otros. Si conciliar el sueño o bien permanecer despierto la mayor parte de la noche se vuelve reiterativo, se recomienda acudir al neurólogo para solucionar el problema, ya que las consecuencias del Insomnio pueden ser complicadas. Depresión, cansancio, falta de concentración, irritabilidad y dificultades en la memoria, son algunas de ellas.

– Hipersomnia: las personas sienten más sueño del habitual durante el día.
La causa más importante es la apnea obstructiva del sueño. La apnea es cuando se deja de respirar mientras duerme, por uno o dos minutos aproximadamente. Durante la noche se relaja la musculatura a nivel de la vía aérea respiratoria superior donde se produce un colapso en ésta, provocando la apnea. La persona trata de seguir haciendo esfuerzo para respirar pero no entra aire. Eso hace que baje el oxígeno en la sangre y, por otro lado, se desorganiza el sueño.

Si se realizan estos esfuerzos respiratorios por las apneas, se interrumpen las etapas del sueño con pequeños despertares que no son percibidos por el paciente, porque no hay memoria ya que son muy breves (sólo duran algunos segundos). Si ocurre esto, al otro día el paciente sentirá que está cansado y no durmió bien. La apnea de los recién nacidos es más riesgosa porque no existe un esfuerzo por respirar, sino que el centro respiratorio no controla bien la respiración durante el sueño, entonces simplemente se deja de respirar por un tiempo. “Es muy importante la apnea del sueño, ya que la baja del oxígeno en la sangre es un factor de riesgo para otras enfermedades, como infartos al corazón, al cerebro y daño en los vasos sanguíneos”, explica el Dr. Castillo.

– La Narcolepsia es otra de las causas que se produce por un aumento de la somnolencia en el día. La persona se puede quedar dormida muy fácilmente y además se acompaña de otros fenómenos como alucinaciones, parálisis al despertar, catalepsia, entre otros. La principal causa de la Narcolepsia se debe a que la fase REM ocurre al principio del ciclo regular del sueño interrumpiendo el ciclo normal.

– Parasomnias: trastornos conductuales que ocurren durante el sueño que se presentan principalmente en los niños y adolescentes. Se manifiestan como el terror nocturno, sonambulismo, entre otros.

Otro tipo de Parasomnia es el trastorno conductual del sueño REM. En esta fase la parte motora está desconectada del resto del cuerpo, sin embargo, muchas personas sí tienen movilidad en este momento y pueden llegar a golpear a alguien, hacerse daño a sí mismo, actuar lo que se sueña, tornándose en una situación compleja según la intensidad en que se manifieste.

– Recomendaciones para un sueño reparador:

– Evitar ingerir cafeína, alcohol o algún estimulante del sistema nervioso antes de dormir.
– Dormir con una postura cómoda. En el caso de personas que tengan apnea y ronquidos se recomienda evitar dormir de espalda, ya que con esta postura se acentúan.
– Tener un horario para dormir y despertarse.
– Si la persona tiene un sueño frágil no debe dormir siesta.
– Evitar el ejercicio intenso antes de irse a dormir.

Clínica Santa María cuenta con un Centro de Sueño, formado por un equipo multidisciplinario que incluye neurólogos, otorrinolaringólogos, cirujanos bariátricos, broncopulmonares, cardiólogos, cirujanos maxilofaciales, que en conjunto con tecnólogos médicos especializados en esta área, atienden a todos los pacientes que a diario consultan por algún trastorno asociado a esta etapa del descanso.

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Categoría: Neurología.




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