¿CÓMO ENFRENTAR LA PSU?


La tensión marca los días previos en que los jóvenes rinden esta prueba, situación que se agudiza si no se maneja adecuadamente.

La Prueba de Selección Universitaria, conocida como PSU, es vista como el cierre o la apertura de la puerta hacia el futuro. “Es la primera muestra de éxito que los hijos tratan de exponer a sus padres”, cuenta Rosa Garrido, psicóloga de Clínica Santa María. Por esto, el periodo de preparación es una pesadilla para muchas familias, que esperan con ansias los resultados de sus retoños.

Dada la extensa preparación que requiere, la tensión aumenta ya que muchos estudiantes utilizan gran parte de su tiempo en tratar de aprender aquellas materias que les son más difíciles, situación que en algunos casos los predispone a un posible fracaso. “Lo desconocido produce mucho más estrés que lo conocido, porque es potencialmente más amenazante y tenemos menos control sobre ello”, afirma la especialista.

Lo anterior, aumenta la tensión y la ansiedad “más aún si de sus resultados dependerá el seguir una determinada carrera”, asegura la psicóloga.

– Apoyo familiar

Parte de la tensión a la que están sometidos los adolescentes proviene de sus familias, quienes suelen transmitirles sus expectativas del modo menos adecuado. Muchas veces los padres confunden felicidad con éxito; la PSU es considerada como un primer paso hacia el éxito y por tanto a la felicidad. “Es primordial dimensionar adecuadamente esta situación; la importancia del resultado de la prueba es relativa y siempre van a existir otras oportunidades de aprendizaje a las cuales acceder en el caso de obtener un mal puntaje”, explica la especialista.

El estrés muchas veces juega una mala pasada, generando una angustia patológica que se evidencia en un bloqueo de la persona. Por esto, los padres deben evitar agregar más presiones a sus hijos, recalcando las expectativas que se tienen de él. “No tenemos plata para que estés de vago”, “te tiene que ir bien”, “tienes que quedar en tal o cual universidad”, suelen ser frases que angustian a quien rendirá la prueba.

Los especialistas recomiendan apoyar a los jóvenes en este difícil camino, pero no abusar de los atributos que se tiene como padres para presionarlos. Aunque no existen fórmulas seguras y la canalización de la ansiedad es distinta según cada persona, hay métodos que ayudan a estar menos estresados como el deporte, ejercicios de respiración, meditación y cualquier otra actividad recreativa.

– Técnicas de relajación

– Respiración: tomar aire lentamente y dirigirlo a la zona más baja de los pulmones, luego a la zona media y después a la superior. Mantener la respiración por unos segundos y expirar pausadamente, botando el aire por la boca.
– Relajación: tenderse o sentarse con el cuerpo libre de tensiones. Poner las manos sobre el plexo solar -entre el ombligo y el corazón- y realizar varias respiraciones profundas. Concentrarse en cómo el aire se acumula en el plexo y se distribuye por todo el cuerpo, relajando los músculos. Finalmente, se bota el aire lentamente por la boca, sintiendo cómo se expulsa la energía negativa.

– Recomendaciones prácticas

Aunque cada persona tiene formas diferentes de estudiar y de manejar el estrés, la psicóloga entrega algunos consejos generales para llegar en buen estado físico y mental al momento de rendir la prueba.

– Estudiar con anticipación por periodos de aproximadamente una hora y media.
– Cambiar de actividad entre cada bloque de estudio para recrear la mente.
– Estudiar activamente, es decir, tratar de entender y no memorizar un cúmulo de información.
– Evitar alimentos estimulantes como el café o bebidas energéticas.
– Tener una dieta balanceada sin sobrecarga de grasas.
– Los padres deben sugerir horas de sueño y/o descanso y evitar recordar la prueba constantemente.
– Los progenitores pueden proponer alternativas de enseñanza superior a sus hijos para que estén preparados ante cualquier escenario.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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