¿Es normal que los niños ronquen?


Ronca igual que su papá” y “parece un viejo chico”, son algunos de los comentarios de mamás cuyos hijos roncan. Sin embargo, esto más que ser una gracia es un motivo de preocupación.

El doctor Raúl Corrales, pediatra broncopulmonar de Clínica Alemana, asegura que “los niños normalmente no roncan y si lo hacen es porque algo anormal está sucediendo”.

Cuando esto ocurre, lo más probable es que se trate de una hipertrofia de adenoides o de amígdalas, debido a un desarrollo anormal de éstas durante los dos primeros años de vida.

Ronquidos
Éstos ocurren cuando hay una obstrucción al libre flujo del aire a través de los conductos en la parte posterior de la boca y nariz. Esta área es la porción colapsable de la vía aérea, donde la lengua y la parte superior de la faringe se juntan con el paladar blando y la úvula. Cuando estas estructuras chocan y se golpean entre sí, la vibración que se provoca durante la respiración produce el ronquido.

Otra causa de ronquido en niños es la obstrucción de la vía aérea superior, a nivel nasal, especialmente, si es retrofaringe, sobre todo si existe, además, una malformación craneofacial, explica el especialista. Otro motivo pueden ser las deformidades de la nariz o del tabique nasal, como la desviación de este último (deformidad de la pared que separa una fosa nasal de la otra).

El doctor Corrales recalca la importancia de estudiar al niño roncador, ya que de no hacerlo tendrá consecuencias en su desarrollo y personalidad
Cuando el niño ronca porque tiene algún problema para respirar, su sueño es interrumpido, por lo tanto, menos reparador. La consecuencia de esto es que al día siguiente se encontrará más irritable, se alimentará menos y si está en edad escolar, su rendimiento en el colegio disminuirá e, incluso, puede presentar enuresis (orinarse en la cama).

Asimismo, se pueden presentar infecciones, como sinusitis o amigdalitis.

Para realizar el diagnóstico de la magnitud de su obstrucción se efectúa una polisomnografía que determina la causa del ronquido. Además, permite saber si el niño duerme y descansa adecuadamente, y si se oxigena bien, entre otras cosas.

Cuando se detecta el problema, la solución más habitual es la cirugía. Para las amígdalas demasiado grandes se realiza una resección de éstas o amigdalectomía, y en el caso del crecimiento anormal de adenoides, una adenoidectomía.

En general, luego de la cirugía resolutiva al paciente le cambia la vida, el niño respira y duerme bien, además de disminuir considerablemente la frecuencia de las infecciones ya mencionadas.

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Categoría: Pediatría.




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