¿MI HERMANITO O MI RIVAL?


El nacimiento de un nuevo hijo puede provocar celos e inseguridad en el hermano mayor, lo que conlleva a un nuevo desafío para los padres.

El nacimiento de un nuevo miembro de la familia siempre supone una buena noticia que llena los hogares de alegría y buenos momentos. También da paso a una serie de cambios y transformaciones al interior del núcleo familiar que afecta a todos sus integrantes. En estos casos, muchas veces los más afectados son aquellos que dejan de ser hijos únicos. A pesar de lo difícil que se puede tornar la relación con un niño celoso, existen prácticas que pueden impedir que los hijos se sientan desplazados ante su nuevo hermanito.

Según Pilar Bustamante, psicóloga de Clínica Santa María, los celos se producen porque perciben al hermanito o hermanita como un rival o competidor, que les quitará el amor y la atención de sus padres. “La relación triangular que existía entre los padres y el hijo único se ve afectada con la llegada del nuevo integrante, por lo que la organización familiar debe reestructurarse”, asegura.

– Aprendiendo a compartir

El pensamiento de los niños suele ser que el amor de sus padres no alcanza para los dos hermanos, por lo que los progenitores deben preparar a sus hijos para la llegada de esta nueva persona, a través de cuentos o comentarios y reforzándoles el aporte de tener un hermano menor. “Se les puede invitar a participar de los preparativos y tratar de que establezcan un vínculo con la guagua desde antes del nacimiento”, sugiere la especialista. También es necesario explicarles que el cariño no es una cuota que se agota, pues los padres pueden querer de igual forma a varios hijos.

La psicóloga asegura que “es importante recalcar en cada hijo su individualidad, haciéndole notar sus fortalezas y dones, además de mantener vigente una complicidad que permita que el niño se sienta como un ser único en la familia”.

No todos los menores reaccionan de la misma forma ante la llegada del nuevo hijo. “Algunos son más egocéntricos y les cuesta ceder un espacio en su mundo afectivo. También influye la autoestima del niño, porque si no le teme al abandono o a la pérdida y si tiene una relación de apego sana, estable y segura, no sentirá celos”, afirma la especialista, quien asegura que muchas veces cuando el recién nacido es de diferente sexo a su hermano mayor, éste siente menos envidia, ya que no lo ve como un competidor.

– ¿Qué hacer?

Cuando los celos aparecen, la profesional afirma la necesidad de reforzar los afectos a través de demostraciones físicas como los abrazos, besos y cosquillas.

La cooperación mutua entre los progenitores es un aporte fundamental. “El papá puede ayudar jugando, paseando y conversando más tiempo con él, así el niño no estará pendiente del tiempo que la mamá destina a los cuidados de la guagua. De la misma forma, el padre puede atender al nuevo hermanito para que la madre comparta con el hijo mayor”, dice la especialista.

Los niños que se enfrentan a la llegada de un hermano muchas veces recurren a la manipulación para llamar la atención de sus padres, lo que se debe manejar con cuidado. “Los comportamientos desadaptativos del menor no se deben premiar. Si llora porque los padres no le compraron algo y finalmente sí lo obtiene, esa conducta se volverá a repetir y con más fuerza”, explica la psicóloga.

Los celos a veces se pueden traducir en agresividad o en un mal comportamiento, lo que se debe entender como síntomas de lo que le está pasando al pequeño. En ocasiones algunos niños no manifiestan celos evidentes pero presentan conductas regresivas como por ejemplo, hacerse pipí en la cama, que pueden ser manifestaciones tanto de celos como de estrés. Lo recomendable es demostrarle cariño, distraerlo compartiendo con más niños, con actividades o guiarlo a un pasatiempo. Si se presenta un caso más grave, se debe consultar a un especialista.

Algunas recomendaciones para los padres:

– Expresar el afecto a través de manifestaciones físicas como besos
y abrazos.
– Hacer partícipe al niño de la llegada de su nuevo hermanito.
– Reforzar su individualidad y asegurarle que el amor de los padres no se agota
y se puede compartir.
– Cooperación mutua de los padres para compartir con el hijo mayor.
– Evitar caer en la eventual manipulación que el niño puede ejercer.
– Incentivarlo a desarrollar nuevos intereses y actividades.
– Prevenir o tratar si la madre presenta depresión post parto, ya que esto
afectará a toda la familia.

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Categoría: Fertilidad y Embarazo.




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