Alimentos funcionales: Una nueva forma de nutrirse


Estos productos contienen una modificación en sus propiedades, y al ser consumidos como parte de una dieta equilibrada ayudan a promover la salud.

Los problemas de alimentación, el rápido ritmo de vida y el aumento de la obesidad, entre otros, desencadenan problemas y patologías que se expanden como epidemias en el mundo. Por esta razón desde hace varios años el tema de la buena nutrición ha tomado gran importancia y se ha utilizado como una herramienta para hacerles frente.

La industria alimentaria, respondiendo a las nuevas necesidades, ha desarrollado los alimentos funcionales. El concepto nació a principios de los años 80 en Japón, a través del Ministerio de Salud, preocupado por los elevados gastos que generaban algunas enfermedades de su población.

En la siguiente entrevista, el doctor Claudio Mizon, nutriólogo de Clínica Alemana, aclara algunas inquietudes en torno a los alimentos funcionales.

¿Qué son los alimentos funcionales?
Existen varias definiciones, pero una de ellas se refiere a que son alimentos que han experimentado algún cambio durante el procesamiento, con el fin de aumentar sus propiedades saludables.

¿Para qué sirven los alimentos funcionales?
Eso depende de qué cambios les hayan realizado para aumentar sus cualidades saludables. Pueden tener diferentes funciones, por ejemplo, la de reducir la absorción del colesterol, como es el caso de los yogures, a los cuales se les adiciona esteroles vegetales. También son utilizados para mejorar la respuesta inmune intestinal mediante bacterias (como los lactobacilos) que son añadidas en algunos lácteos. Estos últimos son los llamados probióticos, pero existen muchos otros tipos de alimentos funcionales.

¿Qué son los prebióticos y los probióticos, y en qué alimentos se encuentran?
Los prebióticos son tipos de fibras que una vez en el intestino de un sujeto son utilizadas por determinadas bacterias, que al nutrirse de ellas producen efectos protectores en el organismo. En el colon generan ácidos grasos de cadena corta, capaces de nutrir las células que recubren su mucosa.

Los probióticos son bacterias que tienen efectos beneficiosos sobre el sistema inmune y la función del intestino. Por ejemplo, los lactobacilos son un tipo de bacteria que unida a la mucosa intestinal pueden reducir el espacio libre para la adherencia de otras bacterias potencialmente dañinas.

¿Hay alimentos naturales que posean características similares a los alimentos funcionales?
Existen alimentos naturales con propiedades benéficas. Un ejemplo claro es el caso del pescado, el cual contiene habitualmente más grasa omega-3 que la encontrada en una porción de alimentos enriquecidos con ella, como la leche a la que se le ha agregado esta grasa. Entre otros alimentos naturales con propiedades benéficas están las frutas y verduras, las cuales contienen antioxidantes. Otro caso es el aceite de oliva que aporta gran cantidad de grasas monoinsaturadas.

Sin embargo, según la definición que mencioné anteriormente, los alimentos naturales no entrarían en la categoría de funcionales, puesto que no se les ha realizado un cambio en el procesamiento, sino que sus propiedades benéficas son parte de ellos en forma natural.

¿Qué son los compuestos fenólicos, los ácidos grasos omega-3? ¿Para qué sirven?
Los compuestos fenólicos son antioxidantes naturales que están contenidos en frutas, verduras y algunos alimentos derivados de ellas.

Los ácidos grasos omega-3 pueden ser de origen vegetal o marino, aunque estos últimos, desde el punto de vista de la salud, son más beneficiosos. Entre sus propiedades positivas se destacan sus acciones antiagregante plaquetario, antiinflamatorio y reductor de triglicéridos. Además, tienen efectos antiarritmicos y también se conocen sus aportes en la visión de los niños prematuros y sobre las neuronas.

¿Los alimentos funcionales son necesarios para una persona que lleva una dieta balanceada?
Un alimento funcional no reemplaza una dieta equilibrada. En general, es suficiente el consumo de alimentos naturales de buena calidad, como por ejemplo el aceite de oliva, el pescado, las frutas y verduras. La alimentación correcta no requiere, habitualmente, de alimentos funcionales (a los que se les ha realizado un proceso para aumentar sus propiedades saludables), aunque el uso de ellos puede agregar un beneficio.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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