AMIGDALITIS Y ADENOIDITIS


Afecta frecuentemente a los niños por tener un sistema de defensa insuficiente. Se presenta con dolor de garganta o dificultad para tragar.

Las amígdalas y adenoides son estructuras de tejido linfático, ubicadas en la parte posterior de la nariz –adenoides- y al fondo de la cavidad oral –amígdalas-.
Éstas actúan como defensa a la entrada de organismos patógenos como virus o bacterias.

El 90% de las infecciones que ingresan al organismo lo hacen por vía oral o nasal, por lo que estas estructuras al intentar detenerlas, crecen y multiplican sus células, provocando dos tipos de enfermedades muy comunes especialmente en los niños: Amigdalitis y Adenoiditis.

“Estas infecciones se presentan con fiebre, malestar general, dolor de garganta, de oído, Halitosis –mal aliento- y moco nasal. Cuando la Amigdalitis o Adenoiditis se complica, puede producir enfermedades supurativas (absceso) o con infecciones sistémicas (sepsis), e incluso puede provocar la muerte en casos extremos si no se consulta a tiempo”, explica el Dr. Héctor Rojas, otorrinolaringólogo de Clínica Santa María.

Otro tipo de complicación es el excesivo crecimiento de estos órganos, los que se conoce como Hipertrofia Amigdaliana o Adenoidea. Cuando ocurre se produce una obstrucción respiratoria alta que se manifiesta con dificultad para tragar, respiración bucal –ronquido-, voz nasal (gangoso), pausa respiratoria y apnea del sueño.

– Tratamientos

Cuando la Amigdalitis o Adenoiditis se produce por infección bacteriana, el médico recomienda tomar antibióticos. Sin embargo, en casos extremos se decide por una cirugía.

La extracción de las adenoides se debe principalmente a la obstrucción que se genera por efecto de masa, es decir, su tamaño no permite respirar correctamente o porque afecta a las Trompas de Eustaquio y provoca molestias en los oídos.

En tanto, las amígdalas se deben extraer cuando se obstruye la vía aérea. En este caso, es común que el niño presente una apnea obstructiva del sueño o tenga cuadros infecciosos repetitivos al año.

La cirugía que se realiza en estos casos es la misma. “Al extirpar las amígdalas y adenoides evitamos que el pequeño desarrolle nuevamente una infección. Esto porque la función protectora de estos órganos ya no se cumple, y por eso se recomienda extraerlos”, asegura el especialista.

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Categoría: Pediatría.




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