Autismo


AUTISMO (autism) Trastorno mental caracterizado por una inhibición extrema y una concentración anormal en la fan­tasía, acompañada de ilusiones, alucinaciones e incapacidad para comunicarse verbalmente o por cualquier otro medio con el ambiente externo. Los niños esquizofrénicos con frecuencia son autistas. V. también autismo infantil.

Sinónimos
Trastorno Autista
Síndrome de Kanner
Retraso penetrante del desarrollo.

Causas – Etiología
Se trata de un trastorno de causa desconocida que se ha asociado a múltiples factores. Se considera un desorden del desarrollo de las funciones cerebrales. Diversos cambios anatómicos en estructuras cerebrales han sido implicados en el desarrollo de la enfermedad. También se han observado en estos pacientes algunas alteraciones morfológicas en las neuronas de determinadas áreas cerebrales. Se cree que estos cambios son debidos a alteraciones del desarrollo cerebral durante la etapa fetal.

Por otro lado, se han demostrado en este proceso diferentes alteraciones en algunas sustancias químicas que intervienen en la transmisión de información en el cerebro.

Existen múltiples datos a favor de una influencia genética sobre la enfermedad. Así, en las familias donde existe algún paciente con autismo son más frecuentes diversas alteraciones del sistema nervioso. Por otro lado, la probabilidad de tener otro hijo autista es muy superior para los padres que ya tienen un hijo autista que para los que no lo tienen. Además, la probabilidad de que un hermano sea autista es mucho mayor en el caso de hermanos gemelos. Finalmente, los varones padecen la enfermedad con una frecuencia 3 o 4 veces mayor.

Datos relevantes
Los pacientes con autismo tienen dificultad para la comunicación verbal y no verbal y también para las relaciones sociales. Pueden hablar con dificultad o no hablar en absoluto, pueden alterar elementos gramaticales o emitir frases sin sentido. Es frecuente la utilización de tópicos de lenguaje o que éste sea muy repetitivo. También pueden hablar con gestos exclusivamente.

Pueden mostrar una falta de interés por relacionarse con otras personas y hacer amigos. Con frecuencia prefieren estar solos. Es frecuente que no respondan a su nombre cuando se les llama. Parecen no atender a los gestos o las caras de otras personas hacia ellos y pueden tener la mirada perdida cuando se les habla.

Los autistas pueden tener una activación de los sentidos aumentada o disminuida. Así, es frecuente una menor sensibilidad al dolor y una menor respuesta a los ruidos fuertes. Es frecuente que rechacen el contacto físico.

Una característica de estas personas es la dificultad que tienen para imaginar. Es frecuente que los niños tengan dificultad para la imitación y para los juegos de imaginación y de representación de roles. Habitualmente prefieren los juegos solitarios.

Muestran a menudo comportamientos extraños, como la frecuente realización de movimientos repetidos, ataques de cólera o de agresividad, obsesión por una idea, persona u objeto, etc. Suelen rechazar los cambios de rutina y se muestran habitualmente inflexibles a sus modificaciones. Asimismo pueden tener un exceso de actividad o una disminución llamativa de la misma. En ocasiones pueden mostrar una agresividad hacia otras personas o hacia ellos mismos.

No existe un tratamiento que cure la enfermedad. Lo que se ha mostrado más efectivo es la intervención educativa temprana, centrada en el desarrollar destrezas sociales, de lenguaje, etc. Esta intervención debe ser lo más precoz posible ya que se ha visto que la evolución es más positiva cuando este entrenamiento se instaura a una edad muy temprana.

No existe ningún tratamiento farmacológico que mejore de forma notable la enfermedad. Algunos estudios apuntan a mejorías parciales de algunos síntomas con el uso de determinados fármacos, siendo discutible su uso generalizado.

Especialidad médica que la trata
Psiquiatría, psicología, pediatría.

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Categoría: Neurología.




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