BRUXISMO: CUANDO APRETAMOS DEMASIADO LOS DIENTES


Conozca más sobre este trastorno, que provoca dolores de cabeza, desgaste de las piezas dentarias y dificultad parar abrir y cerrar la boca, entre otros.

El bruxismo es el apretamiento o rechinamiento de los dientes durante el día y/o la noche; se hace en forma involuntaria y es una tendencia potencialmente destructiva para las estructuras dentarias, la musculatura y las articulaciones de la mandíbula.

“Se relaciona con aspectos de sufrimiento y estrés, muy comunes en la sociedad actual, porque los requerimientos sociales, económicos y familiares son muy fuertes, provocando una presión muy grande sobre los pacientes, que reaccionan bruxando”, explica el Dr. Guillermo Flores, odontólogo de Clínica Santa María.

La mandíbula tiene dos formas de relacionarse con el cráneo, una a través de las articulaciones y otra con la mordida u oclusión. La conexión a través de los dientes es temporal porque la mayor parte del tiempo no estamos mordiendo. Sin embargo, cuando hay bruxismo, la mordida es más sostenida y por ende, dañina.

“El apretamiento dentario puede tener dos condiciones, ser bruxismo de tipo céntrico –es decir, pacientes que solamente aprietan- o bruxismo excéntrico (rechinamiento), el más común y que produce mayor desgaste dentario”, enfatiza.

La cantidad de contactos dentarios normales durante 24 horas debiera ser entre 14 y 17 minutos. Cuando es mayor, puede haber alteraciones de la musculatura masticatoria, cefaleas, dolor al masticar, sensación de fatiga al comer y se amanece con sensación de cansancio facial.

“El músculo que más duele es el Temporal, ubicado en la región de las sienes y zona lateral del cráneo, pero como la musculatura que nos permite abrir la boca se inserta a nivel del cuello, no es extraño que quienes tienen trastornos de la oclusión presenten dolor cervical, producto de su acción sinérgica”.

El especialista señala que “a nivel interno de la boca, el bruxismo no siempre se manifiesta con desgaste dentario, sino también con las líneas albas, que se ven en las caras internas de las mejillas. Otro tipo de lesión se da cuando se marcan los contornos de la lengua, de manera que se ven las piezas dentarias improntadas en sus caras laterales”.

De todas maneras, el desgaste severo de las piezas dentarias es el daño que con más frecuencia puede producir el bruxismo. “Muchas veces los pacientes los atribuyen al cepillado, pero no es así. Cada vez que aprietan los dientes, se flectan y eso va provocando una pérdida de sustancia que genera un verdadero ‘corte de leñador’ en la región cervical (cuello) de los dientes”. ¿Cómo se reconoce? Porque cuando se come algo ácido o dulce, o al respirar aire frío, se produce dolor dentario.

Para detectar si el bruxismo ha provocado daños a nivel de la articulación temporomandibular, ésta se palpa, se hace abrir y cerrar la boca o se ausculta con un fonendoscopio en busca de algún ruido. Generalmente el disco articular -producto del apretamiento dentario- se deforma, cambia de posición y se luxa. Ésa es la causa más importante de los ruidos, dolores y bloqueos de los movimientos mandibulares.

El odontólogo asegura que “es un fenómeno progresivo, se parte apretando los dientes y éstos se desgastan, lo que puede estar acompañado de dolor de cabeza; después de un lapso, se empieza a escuchar un clic y dolor al abrir la boca; al cabo de mucho tiempo más, se comienza a sentir una sensación parecida a tener arena dentro de la articulación. Esto corresponde a los procesos artrósicos y se debe a que como ya no hay un disco interpuesto, los huesos rozan y se generan estos ruidos crepitantes”.

Cuando la articulación ha perdido su forma, la mandíbula rota y se va hacia atrás, lo que provoca que cuando el paciente cierra la boca, sólo le tocan las piezas posteriores y le queda todo el sector anterior de la boca abierta. Si este fenómeno está acompañado de dolor y no responde al tratamiento conservador, lo más probable es que el paciente deba someterse a un tratamiento quirúrgico.

De todas formas, el Dr. Flores advierte que entre un 8 y 65% de la población tiene ruidos articulares, pero sólo el 5% necesita tratamiento. Por eso es importante consultar y ver si es necesario realizar tratamiento.

Fundamentalmente, el tratamiento del bruxismo es psicológico. Se está estudiando la probabilidad de que exista una condición genética en la generación del bruxismo, pero no se ha determinado. En diversos estudios se ha concluido que las personas que bruxan no tienen una psicopatía, sino un perfil psicológico común asociado a personalidades de tipo A, es decir, son rendidores, exitosos, autosuficientes y muy exigentes consigo mismos.

– Tratamientos

Cuando los pacientes tienen trastornos en la mandíbula y sienten dolor, se les indica restricción de movimientos de apertura y cierre. ¿Cómo? evitando que coman alimentos duros en el día, reduciendo la apertura bucal y a través de un tratamiento con aparatos como los planos de relajación.

Existen diversos aparatos intraorales. Por ejemplo, para problemas musculares agudos se utiliza uno muy pequeño, conocido como Jig. Otro artefacto de cobertura frontal es la Placa de Sved, que genera desoclusión del sector posterior y se usa para dormir.

El elemento más conocido es el Plano de Relajación, que tiene cobertura total y se instala preferentemente en el maxilar superior. “Estas placas deben ser controladas periódicamente porque las relaciones dentarias y la posición mandibular cambian con el tiempo y para lograr la estabilidad de la multiplicidad de contactos hay que estabilizarlos cada cierto tiempo”, advierte.

Muchas veces es necesario recuperar las piezas o tejidos dentarios perdidos mediante la utilización de resinas compuestas. Cuando existe pérdida de dientes se usan coronas, pero a todos estos pacientes se les debe poner –además- un elemento que proteja durante la noche, de lo contrario, volverán a tener el mismo problema.

En cuanto al tratamientos con medicamentos, los analgésicos antiinflamatorios y los relajantes musculares son útiles y fundamentales en la etapa de dolor.

Califica este Artículo
0 / 5 (0 votos)

Categoría: Odontología.




Deja un comentario