BULIMIA: LA OBSESIÓN POR SER DELGADA


Afecta al 15% de la población en Chile y en el 90% de los casos se da en mujeres. Puede incluso llevar a la muerte, por lo que es importante su prevención y tratamiento.

La Bulimia es un trastorno de la alimentación que se caracteriza por el consumo excesivo y sin control de los alimentos. Luego se desencadenan sentimientos de culpabilidad y miedo a engordar, lo que la lleva a vomitar y adoptar otras medidas destinadas a evitar el aumento del peso.

Paula Díaz, psicóloga de Clínica Santa María, señala que “no existe un único factor que la cause, sino varios que se conjugan para desarrollarla. Sin embargo, influye mucho que vivamos en un contexto social que tiende a validar la delgadez y a asociarla como una respuesta para ser exitosos”.

Generalmente, su etapa de inicio es la adolescencia; aunque también es bastante frecuente en mujeres adultas jóvenes con muchas exigencias personales.

Entre las características de la bulimia está la ingesta descontrolada de grandes cantidades de alimentos, en un corto periodo de tiempo, con una posterior conducta compensatoria inapropiada; como la provocación de vómitos, uso excesivo de laxantes, ayuno y ejercicio desmedido. Se dan en promedio dos veces por semana por periodos de tres meses.

Como factores predisponentes de este trastorno está la personalidad perfeccionista y con baja autoestima, la presencia de trastornos psiquiátricos, así como también de alteraciones biológicas.

La psicóloga explica que “el factor personalidad es relevante en el trabajo de la psicoterapia. En general, quienes sufren de este trastorno son personas muy dependientes y vulnerables a las expectativas de los demás. Siempre quieren cumplir con los ideales de sus padres y/o parejas y el cuerpo pasa a ser el símbolo y la fuente de autonomía, control y eficacia personal. Interpretan erróneamente la delgadez como signo de ser especiales y hacer dieta y bajar de peso, como indicadores de autocontrol”.

Mantienen sentimientos de culpa, vergüenza, inseguridad e incomodidad social -a pesar de ser extrovertidos-. “Existe miedo al rechazo, porque tienen una gran necesidad de ser aprobados por los demás. Tienden a la inestabilidad emocional, a tener una baja tolerancia a la frustración, altos niveles de ansiedad e insatisfacción corporal”, cuenta la especialista.

Por último están los factores precipitantes, como la continua realización de dietas y la existencia de antecedentes de obesidad en la familia.

– Recomendaciones

La especialista asegura que la clave está en la prevención, tanto primaria como secundaria. La primera va enfocada a tres pilares: educación, dieta y autoestima. En cambio, la segunda implica realizar un diagnóstico precoz, ya que disminuye la morbimortalidad asociada a este trastorno.

“Los padres de una adolescente pueden sospechar a través de ciertos cambios en la conducta alimentaria de sus hijos. Entre los detalles que deben observar está la constante negativa a sentarse a la mesa con toda la familia en los horarios de comida, si está la mayor parte del día realizando actividades que impliquen un desgaste físico o ha habido un aumento brusco de hacer ejercicio, si ha perdido peso significativamente en el último tiempo o si tiene oscilaciones de masa corporal importantes. También deben fijarse si van reiteradamente al baño después de comer o si faltan alimentos”, advierte Paula Díaz.

Por otra parte, es esencial estar atentos a los cambios de ánimo y a eventos que puedan gatillar variaciones en la conducta; como separaciones, cambios de colegio, conflictos con sus pares y padres.

Cabe destacar la importancia de tratar esta enfermedad con un equipo multidisciplinario, incluyendo psiquiatras, psicólogas, nutricionistas y endocrinólogos. Actualmente, el Centro Médico Endrocrinológico de Clínica Santa María cuenta con profesionales especialmente dedicados a tratar este tipo de enfermedades.

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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