Burnout: Cuando el trabajo nos supera


Las áreas profesionales donde existe más riesgo de sufrir este proceso de deterioro físico y mental, son la educación, cuidados de la salud, trabajo social y servicios legales de emergencia.

Frustración, rabia, insatisfacción, ansiedad, fatiga emocional, cefaleas e insomnio, son conceptos que se escuchan cada vez más. A simple vista parecieran ser simples padecimientos de la vida moderna, sin embargo, en muchas ocasiones pueden sostenerse en el tiempo y provocar problemas mucho mayores.

El trabajo es un área de la vida especialmente proclive a provocar este tipo de situaciones. De hecho, desde los años 70, los expertos han denominado a este grupo de síntomas como síndrome “burnout” o “quemado”.

Solange Anuch, psicóloga de Clínica Alemana, sostiene que este padecimiento “se caracteriza por ser una respuesta sostenida al estrés crónico, donde las personas se sienten emocionalmente agotadas, con actitudes y sentimientos negativos de poco logro e incapacidad profesional”.

Quienes sufren este síndrome, por lo general, tienen miedo al fracaso, baja tolerancia a la frustración, mal manejo de la incertidumbre e incapacidad de tolerar el error. Además, este es un estado que frecuentemente lleva al desarrollo de psicopatologías.

Las áreas profesionales donde existe más riesgo de sufrir este proceso de deterioro físico y mental, son la educación, cuidados de la salud, trabajo social y servicios legales de emergencia.

Las posibilidades de recuperarse dependen del momento de la carrera profesional en que se inicie el “burnout”. Si ocurre al comienzo de la vida laboral, las personas son más flexibles en su aproximación al trabajo y suelen recobrarse, pero si sucede en un periodo avanzado del desarrollo profesional, los efectos suelen ser más duraderos.

La psicóloga enfatiza que como consecuencia, en el corto y mediano plazo, este síndrome provoca que la persona cometa más errores, mantenga una mala relación con su equipo de trabajo, tenga problemas personales de tipo familiar y psicopatológicos e, incluso, podría llegar al suicidio, el que se detona cuando el “burnout” se presenta asociado a depresión, abuso de sustancias, trastornos de personalidad o a una mala red de apoyo social.

Estrategias de prevención

-Aprender a manejar el estrés
-Realizar actividad física regular
-Trabajar concentradamente
-Saber pedir ayuda
-Mantener contacto con el equipo de trabajo. “Ningún hombre es una isla”
-Compartamentalizar las actividades. “Dejar las preocupaciones en el trabajo”
-Fomentar la salud organizacional
-Solicitar atención especializada si la persona se observa en riesgo y no le resulta hacer cambios
-Cuando la fe lo permite, apoyarse en Dios y la oración

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Categoría: Psicología y Psiquiatría.




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