Caídas en la tercera edad: La principal arma es la prevención


Estos accidentes son más frecuentes de lo que se piensa y pueden tener graves consecuencias en la vida del adulto mayor, tanto en el ámbito médico como a nivel psicológico y socioeconómico.

Las caídas son un importante problema de salud pública. De acuerdo a cifras publicadas recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS), anualmente se producen alrededor de 424.000 caídas mortales, lo que las convierte en la segunda causa de muerte por lesiones no intencionales, luego de los traumatismos causados por accidentes de tránsito. Las mayores tasas de mortalidad por esta causa corresponden a los mayores de 60 años.

Esto se debe a que los adultos mayores están más propensos a caerse porque con el envejecimiento se producen una serie de trastornos físicos, sensoriales y cognitivos que limitan un adecuado desplazamiento. A esto se suma una mayor fragilidad a nivel musculoesquelético, lo que se traduce en un mayor riesgo de muerte o lesión grave por caídas.

El doctor Eric Blake, jefe de la Unidad de geriatría de Clínica Alemana, explica que “en los adultos mayores que viven en la comunidad -es decir, que no viven en hogares de ancianos-, la incidencia de caídas es aproximadamente 30% al año. En los mayores de 80 años la incidencia anual es 50%, es decir, la mitad se caen al menos una vez por año. Dos tercios de los que se caen volverán a hacerlo en los siguientes seis meses”.

Las repercusiones de una caída
Las caídas en el adulto mayor pueden acarrear problemas físicos, psicológicos y socioeconómicos. Las consecuencias médicas van desde heridas y contusiones hasta fracturas de muñeca, caderas y columna, entre otras. Según datos de la OMS, en Estados Unidos, un 20 a 30% de las personas mayores que se caen sufren lesiones moderadas o graves, tales como hematomas, fracturas de cadera o traumatismos encefálo craneanos que pueden tener complicaciones inmediatas o tardías, incluso semanas después de la caída.

“Del total que se cae y sufre lesiones, entre un 20 y 30% queda con una reducción en su movilidad. Cuando hay fractura de cadera, este porcentaje aumenta al 50%. Asimismo, diferentes publicaciones muestran que este tipo de fractura puede tener una mortalidad del 25 al 30% dentro del primer año, como consecuencia directa o indirecta de ésta”, explica el doctor Blake.

A nivel psicológico, las consecuencias están relacionadas con el miedo a volver a sufrir otro accidente de este tipo. Es lo que se ha llamado Sindrome Post-Caída y se presenta entre el 35 y 65% de los pacientes. Ello genera pérdida de la autoconfianza, restricción en la actividad y movilidad, y retraso en la rehabilitación, lo que a su vez aumenta el riesgo de nuevas caídas.

A todo esto se suman las consecuencias socieconómicas. Una caída puede determinar la entrada del adulto mayor en una nueva etapa, en la que dependerá de terceros, requiriendo un cambio de hábitat o el ingreso a un hogar de ancianos, lo que puede generar un gran impacto económico para la familia. Además, se produce una disminución en su actividad social, lo que puede tener efectos en su salud mental.

¿Cómo prevenir?
Considerando que cada año hay 37,3 millones de caídas cuya gravedad requiere atención médica, la OMS hace hincapié en la importancia de las estrategias preventivas. El doctor Blake explica que el riesgo de caer es multifactorial, por lo que las medidas a considerar son diversas.

– Entre los factores de riesgo más importantes está el uso de ciertos medicamentos, especialmente los tranquilizantes, hipnóticos, antidepresivos, antiarrítmicos y fármacos para bajar la presión arterial. “Por ello, su uso debe reducirse estrictamente a los casos necesarios y en las menores dosis posibles”, precisa.

– El hogar es el lugar más frecuente donde ocurren las caídas, por lo que es útil también modificar algunas condiciones como, por ejemplo, retirar alfombras sueltas, colocar pasamanos en la tina de baño, iluminar muy bien los lugares de tránsito, eliminar cables eléctricos sueltos. Para aquellas familias que requieren asesoría en este sentido, la Unidad de Geriatría de Clínica Alemana cuenta con una enfermera experta que evalúa el hogar y entrega un informe con recomendaciones.

– Mantener el estado físico es también muy importante, por lo que el ejercicio, especialmente aquél que ayuda a mejorar la fuerza y la calidad de la marcha son particularmente útiles. Para optimizar el equilibrio, el Tai-Chi ha demostrado ser especialmente bueno
Los problemas en el equilibrio y en la marcha así como lesiones en los pies son también causales de caídas, por lo que es necesario consultar si se percibe debilidad muscular, dolor o inseguridad para caminar.

En caso de caídas es clave recibir atención especializada. La Unidad de Geriatría de Clínica Alemana cuenta con médicos capacitados en el manejo de estas situaciones. Además, dispone de kinesiólogos especializados para evaluar la fuerza y equilibrio del adulto mayor y programar los ejercicios necesarios para mejorar su condición física

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Categoría: Tercera Edad.




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