CÁNCER CERVICOUTERINO: UNA SILENCIOSA ENFERMEDAD SEXUAL


En la mayoría de los casos suele ser una infección transitoria. Sin embargo, su detección precoz es lo único que permite revertirla, por lo que una sexualidad consciente y responsable es la mejor forma de prevenirla.

En nuestro país, el cáncer de cuello del útero ocupa el quinto lugar entre las causas de muerte por cáncer en mujeres de todas las edades, y el primero en mujeres jóvenes. Por ello, la importancia de su detección temprana.

El Dr. Iván Rojas, Jefe del Servicio de Ginecología, Obstetricia y Neonatología de Clínica Santa María, explica que “el cáncer cervicouterino es el resultado de una infección viral persistente asociada al virus papiloma humano (VPH), transmitida por vía sexual.”

Se estima que alrededor de la mitad de las mujeres de nuestra población ha tenido o tendrá este virus en algún momento de sus vidas. “No obstante, de todas las que se infectan, la gran mayoría lo hace de forma transitoria, ya que los mecanismos de defensa de su cuerpo se encargan de eliminarlo”, aclara el especialista.

Aunque sean un porcentaje menor, las mujeres que son incapaces de eliminar el virus son el grupo más importante. Ellas son las que finalmente pueden desarrollar lesiones pre cancerosas en el cuello del útero y finalmente, un cáncer invasor.

¿Cómo tratarlo?

Cuando el ginecólogo recibe un resultado del papanicolau alterado o positivo, deriva a la paciente a un médico ginecólogo-oncólogo quien, a través de una colposcopia y la eventual toma de una biopsia, diagnosticará si se trata de una enfermedad pre invasora o invasora.

“En la etapa de pre cáncer o neoplasia intrapitelial, los tratamientos buscan destruir la zona del cuello del útero afectada por la enfermedad. Esto se logra a través de criocirugía -destrucción por congelamiento-, láser o la conización –extirpación de parte del cuello del útero-”, afirma el doctor Rojas.

En cambio, cuando el doctor se enfrenta a un cáncer invasor o que ya se ha ramificado a otros órganos, se requieren de tratamientos radicales, grandes cirugías oncológicas con extirpación completa del útero, radioterapias y quimioterapias.

La importancia de la prevención

Existen dos formas de prevenir el VPH. La primera y más importante es que la mujer sea consciente y responsable en su sexualidad. El Dr. Rojas asegura que “la abstinencia sexual, la pareja única y estable evitan el contagio. Asimismo, es fundamental que la mujer entre los 25 y 64 años se haga al menos un papanicolau cada tres años, ya que este examen da cuenta de cualquier alteración.”

También existe una vacuna preventiva, cuyo beneficio está demostrado para las mujeres que no han iniciado su vida sexual y nunca han estado expuestas a contagio. Sin embargo, la vacuna sirve solamente para el VPH 16 y 18, por lo que la persona no queda exenta de contraer otros tipos de virus papiloma que también pueden estar asociados al desarrollo de este cáncer.

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Categoría: Oncología.




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