Cirugía Meniscal


Una de las funciones de los meniscos es actuar como amortiguadores en los huesos de la rodilla y proteger la articulación. Mucha carga puede dañarlos o romperlos, sin embargo, existe tratamiento quirúrgico que hace posible su recuperación.

El menisco es un cartílago en forma de C, diseñado para absorber la carga de peso del cuerpo y ayudar a transmitirla desde la tibia (hueso que soporta la mayor cantidad de peso en la parte inferior de la pierna) hasta el fémur (hueso del muslo) en los distintos grados de movimiento.

Existen dos meniscos en cada rodilla, uno lateral y uno medial. Sólo el borde más lateral del menisco tiene aporte vascular para su nutrición y por lo tanto, capacidad de cicatrización.

En algunas ocasiones, mucha carga puede romper un menisco. Las roturas meniscales pueden ser de forma, tamaño y ubicación variados. Incluso, puede existir más de una rotura al mismo tiempo o ser una rotura compleja de gran extensión.

Cirugía Meniscal Traumatología

Los síntomas de la rotura meniscal son el dolor, disminución del rango articular, inflamación, el clic y la crepitación o chasquido en la función.

Mientras más tiempo permanezca el menisco roto, más será la irritación de la rodilla, por eso es aconsejable someterse a una evaluación médica y eventualmente a una cirugía y un plan de rehabilitación, con lo que la rodilla puede volver a una función normal en un alto porcentaje de los casos. De no ser tratada, la rotura meniscal puede derivar en una rotura del cartílago articular y secundariamente una artrosis.

La evaluación médica del traumatólogo consiste, en primera instancia, en un examen físico orientado a identificar los síntomas, para luego solicitar exámenes de laboratorio que incluyen una Radiografía Simple, la que permite evaluar sólo los huesos de la tibia, rótula y fémur, y una Resonancia Magnética, que consiste en la aplicación de un campo magnético para registrar imágenes de los tejidos blandos de la articulación. Este es el examen de elección para ver los meniscos y ligamentos de la rodilla.

La Cirugía

Dependiendo de las características de la lesión, la cirugía puede ser la extracción o reparación del menisco roto, bajo anestesia regional o general. La reparación del menisco se lleva a cabo sólo en algunos casos de roturas simples periféricas, en el área donde el menisco tiene vascularización.

El tipo de operación que se realiza para la reparación de los meniscos es la Cirugía Artroscópica, en la que a través de pequeñas incisiones llamados portales, el especialista introduce el Artroscopio, instrumento del tamaño de un lápiz que consta de una cámara de televisión y una fuente de luz que, a través de una óptica, es capaz de filmar imágenes dentro de la rodilla para examinar las características de la lesión del menisco.

Un menisco sano, a través del Artroscopio, se ve como una luna creciente que ocupa la porción más periférica de la articulación. Sin embargo, la situación más frecuente en la práctica es que la reparación no es posible, por lo tanto se procede a retirar el menisco roto.

Aunque en ocasiones la cirugía puede realizarse de forma ambulatoria, es probable que la primera noche del postoperatorio el paciente quede hospitalizado.

El uso de la Artroscopia ha reducido la necesidad de la cirugía abierta de la articulación de la rodilla. Además, cabe destacar que en el caso de la Artroscopia los porcentajes de pacientes con complicaciones son muy bajos, y son similares a los de cualquier cirugía, como infecciones, lesión nerviosa o vascular, sangramiento y finalmente, rotura del menisco suturado o del remanente de un retiro.

En el caso de la cirugía meniscal, la rehabilitación es fundamental en el proceso de recuperación, por lo que el paciente tiene un rol activo en el equipo responsable de obtener un buen resultado final.

Es esencial tener presente que los objetivos individuales de cada paciente varían según la edad y función previa, pero en general se definen como la recuperación del rango de movilidad, fuerza, flexibilidad y finalmente del balance y coordinación.

El proceso de rehabilitación se inicia en la clínica y continúa en la casa, con elevación, reposo, hielo local por 20 minutos tres veces al día y la indicación de anti inflamatorios por parte del doctor. Es muy importante no mojar las heridas para prevenir infecciones y realizar los ejercicios indicados, de rango articular suave y activación del cuadriceps.

El paciente deberá volver a control médico para el retiro de los puntos y chequeo de la herida, además se indicará en algún momento del postoperatorio, terapia física con el kinesiólogo que tiene por objetivo devolver la función normal de la rodilla.

Si presenta fiebre, calofríos, dolor de intensidad que aumenta, drenaje constante por la herida o enrojecimiento progresivo, debe comunicarse inmediatamente al médico tratante. En caso que, durante la rehabilitación, un ejercicio provoque dolor inesperado o inflamación de la rodilla, debe detenerse y ser discutido con el terapeuta o el doctor.

Finalmente, el alivio del dolor y la recuperación de la función harán que el paciente pueda volver a realizar su trabajo y actividades recreativas de manera normal.

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Categoría: Traumatología.




One Response to “Cirugía Meniscal”

  1. larry Dice:

    poes la verdad grasias por todos esos consejos espero recuperarme pronto saludes


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