Clasificación de contaminantes del aire


Introducción
Algunos recordamos con estupor la definición que en la enseñanza primaria se nos hace de la composición atmosférica: “la atmósfera está constituida por tres partes de nitrógeno y una de oxigeno”. Estupor, y digo bien, ya que no añadir al oxigeno y nitrógeno una larga lista de contaminantes es renunciar a una realidad que sufrimos tantas veces como respiramos.

Reducir la causalidad (focos emisores) de la contaminación atmosférica es tarea compleja, contaminado y contaminador suelen tener intereses diferentes. La mayoría de los países del primer mundo dedican cada vez mas recursos y presupuestos para este fin, aunque la realidad refleja que son escasos los éxitos alcanzados.

Se nos dice con insistencia que desarrollo industrial es sinónimo de progreso y que a más desarrollo más contaminación. Pero de lo que no cabe duda es del aumento de la patología aguda y crónica asociada a la mala calidad del aire que respiramos; enfermedades como el asma, las alergias y las irritaciones de las vías respiratorias aumentan su prevalencia de manera imparable, motivando un alto gasto sanitario (40-50 billones de dólares según el informe Healthy People 2000) , perdida de calidad de vida y mayor morbilidad en los grupos de riesgo (niños, ancianos y afectados por patologías crónicas).

Clasificación de contaminantes del aire
Varias son las posibles clasificaciones que se pueden realizar al respecto de las sustancias contaminantes del aire que existen. Atendiendo a su origen hablaríamos de naturales y no naturales; primarios o secundarios si consideramos la fuente emisora; gases y partículas refiriéndonos a su estado físico; u orgánicos e inorgánicos por su estructura química. y no biológicos o biológicos en razón de su naturaleza.

?Contaminantes no Biológicos
?Gases Inogánicos:
Compuestos de azufre: SO2, H2S, H2SO4, mercaptanos y sulfuros
Compuestos de nitrógeno: NO, NO2, NOx, NH3
Compuestos de carbono: CO, CO2, CH4, HCT Halógenos y compuestos halogenados: Cl2, HCl, HF, CFC
Oxidantes fotoquímicos: O3, peróxidos,
?Volátiles Orgánicos
Disolventes, productos de limpieza, insecticidas, pesticidas, etc.
?Partículas:
Según el tamaño, son sedimentables (> 30 µm), partículas en suspensión (< 30 µm), partículas respirables (< 10 µm), o humos (< 1 µm), mención especial a los humos del tabaco. ?Radiaciones Electromagnéticas: Ionizantes y no Ionizantes ?Contaminantes Biológicos ?Acaros ?Pólenes ?Hongos ?Otros alergenos: Epitelio de animales, Parásitos, Bacteria Patologías asociadas La lista de enfermedades con susceptibilidad de contraerse o empeorar por la contaminación del aire que respiramos puede ser todo larga que queramos, y dependerá de cuatro factores: la naturaleza del contaminante, la concentración del mismo, el tiempo de exposición y la "predisposición" individual a este tipo de agresiones. El 80% de los cánceres se pueden considerar inducidos por factores exógenos o medioambientales (más de la mitad de ellos claramente relacionados con el tabaco y factores ambientales y/o laborales), y todavía quedaría mas del 30% por causa desconocida. Afectaciones del SNC (Sistema Nervioso Central), Malformaciones Congénitas, Enfermedades Renales y Hepáticas, Asma, Infecciones Respiratorias, Fibrosis Pulmonar, Rinitis y Conjuntivitis Alérgicas, Afecciones Cutáneas y Digestivas, Cefaleas y un largo etc. pueden ser ocasionadas por ingesta, contacto o inhalación de contaminantes, sin olvidarnos del polémico "Síndrome del Edificio Enfermo" o conjunto de síntomas asociado a la contaminación y/o mala calidad del aire de los nuevos edificios de oficinas. En esta sección desarrolláremos las patologías asociadas a contaminantes biológicos y de partículas por ser de mayor relevancia clínica. Aire Interior Es aceptado comúnmente en medios urbanos que la calidad del aire exterior es peor que la del aire que respiramos en los interiores (domicilios, oficinas y locales). Esta afirmación es cada día más difícil de mantener; dada la presencia de nuevos materiales aislantes para la construcción, pegamentos, barnices, productos de limpieza, animales domésticos, algunas plantas de jardín, humo de cigarrillos, mal funcionamiento de calderas, quemadores y aire acondicionado, ordenadores, fotocopiadoras y electrodomésticos en general, provocan una perdida de calidad del aire interior. Los locales colectivos como guarderías, colegios, hoteles, residencias, oficinas etc. se pueden convertir, si no se adoptan medidas especiales, en focos de mayor riesgo contaminante que el que sufrimos al respirar el aire urbano, con una exposición a los contaminantes interiores muy alta, ya que el 80% de nuestra vida urbana la realizamos dentro del interior de edificios cerrados. A estos factores debemos de añadir el papel tan importante que juegan las condiciones climáticas. El control adecuado de temperatura, humedad e ionización de interiores, puede también ayudar a disminuir el riesgo de desarrollar o exacerbar enfermedades relacionadas con la contaminación ambiental. Medidas Preventivas Poco o nada podemos hacer a título personal para mitigar la contaminación atmosférica, los organismos gubernamentales competentes son los responsables de planificar actuaciones encaminadas a reducir los focos emisores, determinar los mejores emplazamientos para actividades industriales de riesgo, realizar actuaciones sobre control de tráfico urbano y establecer políticas ambientales encaminadas a mejorar la calidad del aire que respiramos. Dentro de estas políticas, la puesta en marcha de proyectos de investigación, encaminados a identificar contaminantes, niveles nocivos, tiempos máximos de exposición, grupos de riesgo, así como estudios epidemiológicos en poblaciones con distintos grados de exposición, contribuirán a mejorar la cantidad, calidad y tipo del nivel de evidencia de la repercusión de los contaminantes del aire en nuestra salud. En tanto estás políticas consiguen éxito, nosotros debemos intentar adecuar nuestro estilo de vida hacia situaciones que nos permitan disminuir el tiempo de exposición. Medidas Preventivas individuales Si como hemos comentado anteriormente el 80% de nuestro tiempo lo pasamos en el interior de edificios, si podemos actuar para mejorar la calidad del aire interior que respiramos. ?Identificar y controlar las fuentes de contaminación: Sustituir materiales de construcción con evidencia de toxicidad por otros inocuos, usar productos de limpieza no tóxicos, manejar disolventes y barnices en el exterior, no fumar etc.. Si es necesario manejar productos químicos volátiles hágalo en el exterior o con una ventilación eficaz, Desafortunadamente, no siempre se pueden identificar las fuentes de contaminación ni eliminarlas con costes asumibles. ?Ventilación y control clímático: La renovación del aire interior por el exterior es siempre beneficiosa si este último, claro está, tiene menos carga contaminante. Por este motivo podemos elegir para ventilar las horas de menos nivel de polución de nuestra localidad. No nos debemos olvidar que el control de la humedad y temperatura es importante para la proliferación de determinados contaminantes biológicos, resultando útil obtener información sobre estos parámetros. La proliferación de fuentes que producen radiaciones electromagnéticas (telefonía, ordenadores, microondas, antenas cercanas etc..) podría desequilibrar el balance iónico del aire, a pesar de la no existencia de evidencia sobre su repercusión en la salud a niveles permitidos, por lo que la presencia de sistemas que restauren dicho equilibrio no estará nunca de más. ?Filtrar el aire: La eliminación activa de los contaminantes del aire de interiores mediante un purificador de aire de alta captación puede mejorar la calidad de vida en áreas cerradas. La eficiencia de los filtros de aire puede variar enormemente, dependiendo del tipo de tecnología de filtración que se utilice y la forma como esté integrada al sistema de filtración.

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Categoría: Glosario Médico.




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