CON CÉLULAS DE CORDÓN UMBILICAL: INNOVADOR TRASPLANTE EN CLÍNICA SANTA MARÍA


Gracias a su excelente evolución, la paciente de 17 años se encuentra en su casa haciendo una vida normal aunque con algunas restricciones que el equipo médico espera de a poco ir disminuyendo.

En noviembre de 2006 a Valentina Tuma le diagnosticaron Leucemia. Un año antes había sido sometida a un tratamiento de quimioterapia para combatir un tumor abdominal llamado Teromatosis Peritoneal, del cual se curó. Sin embargo, y como sucede en muy pocos casos, después de un año desarrolló una leucemia secundaria al tratamiento de ese tumor.

Tras completar nuevamente un tratamiento de quimioterapia, ahora por la Leucemia, el pasado 5 de agosto Valentina se sometió a un Trasplante de Progenitores Hematopoyéticos (células madre de la médula ósea.)

– Trasplante de Cordón Umbilical

Según el doctor Claudio Mosso, oncólogo pediátrico de Clínica Santa María a cargo del trasplante y uno de los especialistas con mayor experiencia en este tipo de procedimiento, los trasplantes de Médula Ósea se realizan cuando la mejor opción curativa para el paciente es reemplazar completamente su sistema hematopoyético, que es la “fabrica de la sangre”, ya que es en ese lugar donde se encuentra localizada la enfermedad o porque será dañada profundamente con el tratamiento.

Hay dos tipos de trasplante de Médula Ósea: los trasplantes autólogos, en los que se utilizan células madre hematopoyéticas del propio paciente, recolectadas y congeladas antes de empezar el tratamiento, y los trasplantes alogénicos, en los que las células provienen de un donante compatible, que generalmente es un hermano, pero también pueden pertenecer a donantes no familiares o a un cordón umbilical.

“Para Valentina buscamos un donante en su familia y lamentablemente no existía compatibilidad con ninguno de sus tres hermanos, por eso comenzamos a buscar un cordón umbilical y encontramos uno compatible en el Banco de Nueva York, el banco de cordones más importante del mundo”, señala el doctor.

Para el éxito del transplante es fundamental la cantidad de células que se administran al paciente ya que a mayor número se asegura un mejor implante o “prendimiento”, lo que disminuye el riesgo de complicaciones, por eso, el gran problema de utilizar cordones umbilicales es que el número de células disponibles es limitado.

“Generalmente los cordones umbilicales se utilizan para trasplantar a niños pequeños. Esto era una barrera importante en el caso de Valentina, ya que al tratarse de una adolescente es más difícil encontrar un cordón que entregue la cantidad de células adecuadas. Afortunadamente lo encontramos y se sometió al procedimiento durante el mes de agosto”, cuenta el especialista.

Ella ha evolucionado de manera muy positiva recuperando la función medular alrededor de 21 días después del procedimiento, lo que, entre otras cosas, le permitió irse de alta al mes del trasplante. “Que una joven de 17 años, que pesa alrededor de 46 kilos, haya evolucionado tan exitosamente al trasplante de cordón nos abre la excelente posibilidad de poder utilizar los cordones umbilicales para trasplantar también a personas adultas”, agrega el Dr. Mosso.

– Recuperándose, muy alegre y activa

Hace ya dos meses que se sometió al trasplante y Valentina está con un excelente estado de ánimo. Alegre, nos cuenta que se cansa pero en general se siente bien. Está tomando remedios con los que permanecerá en tratamiento por alrededor de dos meses más, come casi de todo y su pelo está empezando a crecer. Su mamá Sonia la define como súper fuerte y activa.

De a poco está volviendo a la rutina que tenía antes del 30 de noviembre del año pasado, fecha en que le diagnosticaron la Leucemia. Ese día empezó para ella y su familia un proceso muy difícil, “al principio lloraba todos los días, todo el día, tenía rabia. En el verano mientras todos se bañaban en la piscina y yo no podía, me encerraba en mi pieza y lloraba”, cuenta.

Sin embargo, con el apoyo y compañía de su familia, pololo y amigos, Valentina enfrentó su enfermedad. Asegura que el ambiente optimista y muy poco dramático que se generó en su casa la ayudó enormemente, “además de cuidarme mucho, me hacían bromas, se reían de mi pelada –de hecho Helmuth, mi pololo, también se peló- y se hizo algo entretenido en la onda familiar”, agrega. Señala también que ha sido fundamental en su recuperación el apoyo de su psiquiatra.

Valentina y su familia se sintieron muy acogidas en Clínica Santa María. “Las enfermeras, auxiliares, la nutricionista, todos en general fueron súper cálidos con nosotros y el doctor Mosso es un 7, tenemos mucha confianza con él y siempre está preocupado por la Valentina”, señala su mamá.

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Categoría: Actualidad Médica.




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