Conocer la piel para saber cómo embellecerla


Para cuidarla hay que, entre otras cosas, identificar si se trata de una piel mixta, grasa, seca o sensible.

Si bien la piel es un órgano que actúa como barrera protectora que aísla al organismo del medio que lo rodea, protegiéndolo, también cumple una función estética, y tenerla sana y nutrida, siempre da un aspecto saludable y más jovial.

Para saber cómo cuidarla hay que conocer el tipo de piel que se tiene. La doctora María Soledad Aspillaga, dermatóloga de Clínica Alemana, explica que es importante conocer esta información, porque ayuda a decidir las cremas hidratantes y de limpieza que se deben utilizar, y orienta sobre los cuidados especiales: más fotoprotección, más geles o cremas, etc.

El tipo piel depende de la genética, ya que el número y funcionamiento de las glándulas sebáceas están establecidas por herencia. Sin embargo, el medio ambiente y las cremas que se utilicen también la determinan.

En Chile, la mayoría de las personas tiene piel mixta, es decir, en los contornos de la cara es normal o seca y en algunas áreas es más grasosa, sobre todo en la zona central, frente, el dorso de la nariz, el mentón y algunos sitios de la mejilla

La especialista indica que para reconocer una piel grasa, hay que saber que generalmente tiene tendencia a verse seborreica, brillante y presenta comedones cerrados o abiertos (puntos negros). Sin embargo, este tipo de piel suele envejecer mejor, ya que tiende a mostrar menos arrugas.

La piel seca, por el contrario, es más áspera, con menos granitos, pero más irritable frente a agentes externos. Estas características aumentan con el lavado con jabones fuertes, los cuales sacan el manto hidrolipídico de la piel. Asimismo, sucede con las cremas que son muy resecantes o con productos químicos muy potentes.

Para cuidar una piel seca o sensible es necesario exfoliarla, procedimiento que elimina las capas superficiales y estimula su renovación. Esto se puede realizar con cremas que contengan productos que descamen la piel, entre ellos el ácido glicólico a diferentes concentraciones. Dependiendo de la potencia de los productos, esta se podrá realizar diaria, semanal o mensualmente. No puede hacerse sobre pieles irritadas.

La dermatóloga explica que hay que tener cuidado con el agua de la llave, porque reseca más la piel, sobre todo si la persona se lava las manos muchas veces al día o se ducha por mucho rato con agua muy caliente. Lo ideal en estos casos es utilizar sustitutos del jabón.

También se deben usar cremas que contengan principios activos capaces de retener el agua -que son similares a los factores de hidratación natural- y lípidos que “sellen” la superficie cutánea. Cuando la piel también es sensible, hay que utilizar cremas humectantes hipoalergénicas, testeadas dermatológicamente y evitar los productos con alcohol porque la resecan.

Uso de protector solar

Para evitar el temido cáncer y el envejecimiento prematuro de la piel, la American Academy of Dermatology, recomienda usar factor de protección solar (FPS) de 30 y seguir los siguientes consejos:
– Aplicar el FPS entre 20 y 30 minutos antes de la exposición.
– Reaplicarlo ante una sudoración profusa, después de bañarse, entre otras cosas.
– Usarlo en cada ocasión que se vaya a estar expuesto de manera prolongada, como salir a trotar, ir a la playa, hacer un pic-nic, etc.
– Respetar la fecha de caducidad de los fotoprotectores.
– Una vez abierto, usarlo completamente y no guardarlo para el verano siguiente.
– Aplicar una delgada película sobre toda la piel, sin dejar zonas descubiertas.

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Categoría: Dermatología.




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