Controlar el potasio en Navidad


Además de los niveles de este mineral, las personas con enfermedad renal crónica deben cuidar la ingesta de líquidos

Por tradición, la Navidad es sinónimo de turrones, mazapanes, polvorones, chocolates y barquillos, que hacen las delicias de cualquier persona durante estas fechas. Sin embargo, su elevado contenido en hidratos de carbono, que se traducen en calorías, y el excesivo potasio obligan a controlar su ingesta. Los nefrólogos invitan a velar por la salud de los riñones, en especial, durante estos días.

Para los pacientes con enfermedad renal, el potasio tiene el mismo significado que el azúcar para las personas diabéticas. Al igual que el sodio y el fósforo, los niveles sanguíneos de potasio deben controlarse a partir de los alimentos ingeridos. Cuando aumenta su concentración en sangre, los pacientes sienten un hormigueo peculiar que avisa de que se han superado la cantidad adecuada. No es cuestión de comer menos, sino de comer mejor. No es difícil: para disminuir la concentración de potasio en la fruta basta con lavarla, trocearla y, mejor aún, hervirla en agua fría; para reducir esta sal en la verdura, hay que trocearla, dejarla en remojo y someterla a dos hervores lentos en agua fría. Y las legumbres y los frutos secos, mejor evitarlos.

En Navidad, las personas con enfermedad renal crónica deben vigilar la ingesta excesiva de líquidos, que suele acompañar a las copiosas comidas, para evitar situaciones de sobrecarga de volumen que pueden provocar dificultad respiratoria e insuficiencia cardiaca congestiva. “Es necesario cambiar ciertos hábitos de vida para conseguir los objetivos marcados por los nefrólogos, controlar los factores de riesgo cardiovasculares en los pacientes renales, llevar una dieta saludable y practicar, pese al frío, ejercicio físico con asiduidad”, explica Rosa Sánchez Hernández, nefróloga del Hospital General de Segovia.

Por más que las fiestas y las temperaturas inviten a la reclusión y al tránsito sedentario de una casa a otra, es necesario pasear, caminar o ir en bicicleta “mientras se disfruta del ambiente navideño, de la sobriedad del campo en invierno o del júbilo que la nieve proporciona”.

Excesos arriesgados
Las frutas y las verduras son ricas en potasio, sobre todo, el plátano, el aguacate, el melón, la cereza, el brócoli y la coliflor
Si comer en exceso no es bueno para nadie, menos aún para los enfermos con patología renal y para la población de riesgo: personas hipertensas, obesas, con niveles de ácido úrico elevado (hiperuricemia) o diabéticas mal controladas. No obstante, Sánchez invita a todo el mundo a disfrutar de la Navidad con seguridad: “muchos enfermos temen enfrentarse a las comidas de estos días por el miedo a no seguir las pautas apropiadas o por malas experiencias de otros años”.

Los propios profesionales sanitarios pueden conseguir que los pacientes disfruten con normalidad si les enseñan unas normas básicas para la dieta navideña, les transmiten garantías de seguridad y les infunden esperanza “para que su situación clínica mejore”. Según explica la especialista, la regla es sencilla y no hay que privarse de comer, sino aprender a comer bien: saber qué se come, vigilar los alimentos ricos en potasio y no abusar ni de la sal ni de los líquidos.

Tratamiento sin vacaciones
Otro aspecto destacable es el cumplimiento terapéutico durante las vacaciones, ya que es imprescindible que los pacientes renales no olviden en ningún caso la medicación que toman cada día. Comer o cenar en exceso marisco, bebidas alcohólicas y demasiada sal puede causar episodios de artritis, crisis hipertensivas o gota en los enfermos renales que, de forma habitual, ya tienen el ácido úrico elevado y padecen hipertensión arterial. Según la experta del Hospital General de Segovia, la solución pasa por una información puntual a los pacientes y un control adecuado por parte de estos.

El paciente que no está implicado con su enfermedad es, en general, no actúa así ni tampoco respeta los consejos dietéticos. En su caso, es posible recurrir a fármacos que disminuyan el potasio y el fósforo; o intensificar las dosis de hemodiálisis cuando sea oportuno. La ingestión de los pacientes en programas de diálisis es, en su mayoría, muy moderada, ya que pierden el apetito y, a menudo, sufren malnutrición. En Navidad, en cambio, los platos sabrosos y manjares suculentos estimulan el hambre de estos enfermos, así como el hecho de poder comer en compañía de los seres queridos.

Cómo sustituirlo
Un paciente con enfermedad renal crónica no debe tomar más de dos gramos al día de potasio. Basta con sustituir la cantidad que tiene una fruta por un corte “discreto” de mazapán y otro de turrón. Incluso, es posible ingerir las uvas de Nochevieja y un trozo de roscón de Reyes. Si se hace así, hay que evitar los frutos secos, dátiles, pasas, castañas u orejones.

En cuanto al paciente trasplantado renal, con frecuencia es una persona con buena condición clínica y muy cuidadoso con los alimentos que toma. A pesar de todo, los pacientes trasplantados que también sufren hipercolesterolemia, hipertensión arterial o insuficiencia renal residual, deben seguir los mismos cuidados y pautas que un paciente renal no trasplantado.

FUNCIONES DEL POTASIO

Las sales minerales de potasio (K de “kalium”) son indispensables para el equilibrio iónico celular. Están implicadas en funciones tales como las contracciones musculares y las transmisiones nerviosas. El potasio regula la presión intracelular y contrarresta las afecciones debidas a un exceso de sodio. Una ingesta de potasio insuficiente (hipocalemia o hipopotasemia) provoca debilidad y fatiga, deshidratación, diarreas, calambres, dolor muscular o estreñimiento.

Por el contrario, un consumo desmesurado (hipercalemia o hiperpotasemia) puede originar arritmias cardiacas y otras complicaciones cardiovasculares. Las frutas y verduras son ricas en potasio, sobre todo, el plátano, el aguacate, el melón, la cereza, el brócoli y la coliflor. En el extremo contrario, tienen muy poco o nada de potasio productos como la leche, el yogurt, el pepino, los frijoles, las semillas de papaya o las moras azules. Las personas que realicen una gran actividad física es necesario que ingieran potasio con regularidad, ya que se pierden cantidades importantes a través del sudor, y su déficit puede causar la aparición de calambres.

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Categoría: Nutrición y Dietética.




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