Cuando dormir se transforma en un problema


Con el paso del tiempo y la llegada de la vejez cambian los patrones de sueño, lo que en ocasiones puede deteriorar la calidad de vida.

El cuerpo sufre varias mutaciones a lo largo de los años. Así como la piel se arruga, también cambia la calidad del sueño, la cual poco a poco se va tornando más frágil, llegando incluso a generar trastornos en el dormir. De hecho, según una investigación realizada por el Laboratorio del Sueño del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, el 23,5%, de un total de 1.300 adultos mayores, tenía problemas de este tipo.

El doctor Leonardo Serra, neurólogo del Centro de Trastornos del Sueño de Clínica Alemana, explica que en los adultos mayores la calidad del descanso nocturno es menor, debido a que las etapas más profundas del sueño disminuyen Dr.

con la edad, lo que conlleva a que se despierten con mayor facilidad durante la noche y más temprano por la mañana.

De esta forma, el mito de que en la vejez se duerme menos que en la juventud queda derrocado. Lo que realmente ocurre es que durante la noche los adultos mayores no tienen el sueño que necesitan y lo compensan durmiendo durante el día.
El poco descanso en esta etapa se debe a los propios cambios del envejecimiento y a la menor capacidad del cerebro para mantener un sueño profundo. Además, a esto se suman los padecimientos propios de la edad, que impiden un buen dormir. “Los hombres se despiertan por la próstata, las mujeres por los bochornos o por muchas otras enfermedades. También lo hacen por los efectos secundarios de algunos medicamentos”, sentencia el doctor.

En efecto, a raíz del mal descanso, un hábito que acrecienta los problemas de sueño son las siestas.

Muchos adultos mayores las realizan, incluso en horarios poco convencionales. A juicio del especialista, esta práctica depende de cada persona, pero quienes padecen insomnio deben evitarlas a toda costa, no así aquellos de mayor edad, a los cuales les cuesta sobrellevar la somnolencia.

Una forma de controlar los trastornos del sueño es mantener buenas conductas:

– Tener horarios regulares
– Realizar siestas no muy largas (máximo media hora)
– Mantener una exposición a la luz solar diaria, sobre todo en la tarde
– Realizar actividades durante el día
– Consumir alimentos no muy pesados
– Utilizar los medicamentos adecuados

“En el caso de los abuelitos, les es imposible decir no a la siesta, por lo que es mejor que la haga, pero no más allá de media hora y en el momento adecuado (después de almuerzo). Nunca muy tarde, porque es peor todavía”, sostiene.

Entre las alteraciones del sueño más frecuentes se encuentran el insomnio y las apneas del sueño (interrupción de la respiración mientras se duerme), aunque en este último caso los efectos más graves los sufren quienes son menores de 50 años. También con el tiempo aumenta el Síndrome de Piernas Inquietas, sensación incomoda en las extremidades inferiores que ocurre cuando se está en la cama o sentado. La forma de aliviar el malestar es caminando, lo que significa interrumpir el descanso.

Otra alteración del sueño propia de la tercera edad es el Síndrome de Fase Avanzada. Según el doctor Serra, aquellos que lo sufren se duermen muy temprano y despiertan en la madrugada, “en consecuencia, se aburren y no hallan qué hacer. Ahora en el verano no es tanto problema, pero en el invierno es complicado, pues se tienen que quedar en la cama porque hace mucho frío y nadie más está despierto”.

En general, cualquiera sea el patrón de sueño que se tenga, mientras no afecte la calidad de vida de quien lo sufre ni de su entorno, es innecesario acudir al especialista.

Si por el contrario, la persona se siente cansada, irritable, presenta problemas de memoria y la familia se queja por ello, irremediablemente hay que consultar al especialista, ya que según el doctor Serra, “todas las patologías del sueño tienen tratamiento”.

Fases del sueño

Las primeras cuatro se llaman de sueño No-MOR (o No-REM, Rapid Eye Movement)

Fase 1 y 2: Corresponden al sueño ligero (o inducción) y a la estabilización

Fase 3 y 4: El sueño es profundo o de ondas lentas, acá se descansa

La quinta etapa corresponde a la de movimientos oculares rápidos (MOR) o sueño paradójico, llamado así porque los ojos se desplazan de manera rápida y horizontal, lo que significa que la persona está soñando

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Categoría: Neurología.




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