Cuando los hijos se van de casa…Los sentimientos que más comúnmente afloran en los padres son la baja anímica o la sensación de vacío.


La independencia de los hijos debe ser una alegría para los padres si los educaron y formaron adecuadamente para enfrentar la vida. Sin embargo, este proceso de separación muchas veces se hace extrañamente difícil.

Se habla de “Sindrome del nido vacío” cuando los hijos se van del hogar y dejan un espacio irremplazable. La casa se vuelve grande y silenciosa, y es entonces cuando se produce un profundo sentimiento de nostalgia. Si bien esto es normal, hay que saber manejarlo para que no provoque trastornos.

El doctor Guillermo Gabler, psiquiatra de Clínica Alemana, explica que, “en general, aquellos padres que se ven más afectados son quienes durante la vida familiar no lograron desarrollar espacios exclusivos como pareja, sin que estén presentes de manera permanente los hijos. Por eso, cuando éstos abandonan la casa, se encuentran viviendo con un desconocido, pues nunca desarrollaron una vida en común”.

A nivel individual, los sentimientos que más frecuentemente afloran son la baja anímica o la sensación de vacío, por la pérdida. En tanto, a nivel de pareja aparecen conflictos muchas veces severos, pues enfrentarse con alguien “desconocido” no es fácil, y obliga comúnmente a consultar a un especialista.

Dr. Guillermo Gabler
Psiquiatra

Agrega el psiquiatra que también puede ser conflictiva esta etapa para aquéllos que no estimularon en los hijos la independencia, esto es ‘yo soy más allá de mis padres’. Por lo tanto, permanentemente tienen que supervisar la vida de sus hijos fuera de la casa, como un control remoto, por la incapacidad de éstos de surgir de manera independiente. “Este es el caso de los que graciosamente son conocidos como ‘mamones’, es decir, adultos que no pueden tomar decisiones sin consultarlas con los padres, o son incapaces de tolerar los fracasos sin refugiarse en éstos”, asegura el doctor Gabler.

Sin embargo, esta situación no sólo afecta a los padres sino también a los hijos que no han logrado un nivel aceptable de desarrollo personal que les permita adaptarse a la realidad y que de pronto se tiran a la piscina sin saber nadar. “No son infrecuentes los casos en que treintones (habitualmente hombres) ni siquiera son capaces de hacerse cargo, por ejemplo, de su ropa sucia y la llevan a lavar a casa de sus padres, o ni siquiera saben pelar un durazno”.
Recomendaciones
El doctor Guillermo Gabler asegura que lo mejor es entender que la pareja siempre debe darse espacios dentro de la familia, generando espacios para desarrollarla.

Asimismo, se debe tener en cuenta que una de las funciones de la familia es entregar herramientas a los hijos para que al momento de salir del ambiente familiar sean capaces de enfrentar cualquier escenario posible.

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Categoría: Pediatría.




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