Cuidar la salud en verano


En vacaciones no hay que menospreciar los riesgos de accidentes en la playa o golpes de calor, sobre todo en niños y ancianos

La época estival es tiempo de ocio, de viajes, días de playa y comidas al aire libre, que multiplican la incidencia de accidentes. La prevención de picaduras de insectos o medusas, traumatismos, efectos adversos de las altas temperaturas, como el golpe de calor y la deshidratación, e incluso de los ahogos por inmersión, adquiere mucha importancia. Más cuando las personas más sensibles a sufrirlas son niños y ancianos. Para garantizar la salud a toda la población y coordinar a las autoridades sociales y sanitarias, el Ejecutivo ha lanzado, a principios de este mes, un plan que consta de ocho medidas que distinguen dos apartados generales: viajes y prevención de los efectos del calor estival, y alimentos y fármacos.

Con el objetivo de concienciar a la población de la necesidad de extremar las precauciones en verano, se ha puesto en marcha un Plan Nacional de Actuaciones Preventivas. Una de ellas contempla la difusión de los peligros que entraña realizar viajes internacionales sin administrar las vacunas recomendadas o las consecuencias de consumir drogas en el extranjero, a través de la campaña “No compres, ni consumas, ni trafiques con drogas en el extranjero”, de la Fundación IDEAS (Instituto Ramón Rubial-Españoles en el Mundo) y financiada por la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas.

Sobre los efectos del exceso de temperaturas en la salud, el Plan establece las medidas para reducir las consecuencias negativas derivadas del calor excesivo, con actuaciones preventivas y de control, mediante el aviso a la población general y a las autoridades sanitarias de la predicción de las temperaturas. Este programa se dirige, de forma especial, a la población de mayor riesgo y más vulnerable, como ancianos, personas con discapacidad y en situación de dependencia, o niños.

Por otra parte, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) llevará a cabo la campaña para hacer frente a infecciones e intoxicaciones alimentarias. Las actuaciones sobre el uso de los medicamentos, ya sea ante una ola de calor o sobre sus posibles efectos en la capacidad de conducción, viene de la mano de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) que, además, da apoyo a la operación “PasodelEstrecho”, en una zona afectada por una gran afluencia de gente.

Medicamentos y calor
Ante temperaturas elevadas, el organismo elimina el exceso de calor con el sudor. Pero si estas pérdidas de líquido son excesivas, provocan, a la vez, una merma de sales minerales (como el sodio y el potasio). Si esta situación no se compensa de manera adecuada, puede desarrollarse un cuadro de deshidratación que se acompaña, a menudo, de sensación de cansancio, calambres o vértigo. Si los mecanismos de regulación del cuerpo para mantener la temperatura alrededor de 37ºC no son suficientes, puede sentirse fiebre alta con cefalea, mareos e, incluso, taquicardia y convulsiones.

En 2007 se ahogaron 2.596 personas, más de un centenar fueron niños
Las personas con mayor riesgo de sufrir estos problemas relacionados con las altas temperaturas son niños, ancianos y quienes practican una actividad física importante. Sin embargo, un grupo que también debe extremar las precauciones son las personas que toman medicamentos. Entre los fármacos susceptibles de provocar efectos nocivos si se asocian con situaciones de altas temperaturas, la AEMPS incluye: los diuréticos o cualquier otro capaz de alterar la función renal (como antiinflamatorios no esteroideos, inhibidores de la enzima conversora de la angiotensina, antagonistas de los receceptores de la angiotensina II, antibióticos como las sulfamidas y algunos antivirales como indinavir); los tranquilizantes y antidepresivos, que impiden la pérdida calórica en el organismo con el consecuente incremento de la temperatura corporal (neurolépticos, agonistas serotoninérgicos, anticolinérgicos, hormonas tiroideas o vasoconstrictores periféricos); y los antihipertensivos, cuyo efecto puede agravarse ante el calor excesivo.

De la misma manera, un estado de deshidratación reduce la eliminación del medicamento y aumenta sus efectos, sobre todo en fármacos como sales de litio, antiarrítmicos, digoxina, antiepilépticos, algunos antidiabéticos orales y los hipocolesterolemiantes. La AEMPS avisa también de que el uso de algunas drogas (anfetaminas y cocaína) y el alcoholismo crónico son factores que agravan los efectos del calor.

Para prevenir las consecuencias de la asociación calor-medicamentos, hay que tomar suficiente líquido sin esperar a tener sed, mantenerse a la sombra en lugares frescos y no exponerse al sol ni realizar actividad física en las horas centrales del día. Para mantener la calidad de los medicamentos, hay que conservarlos en un lugar seco y fresco sin exponerlo al sol ni a temperaturas elevadas. Ante cualquier duda, se debe consultar con un profesional de salud.

!Cuidado con el agua!
Una cifra nada despreciable de personas muere ahogada cada año en España, como constatan los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE): en 2007 fallecieron 2.596 personas. Más de un centenar fueron niños. Además, son muchas más quienes sufren lesiones de gravedad como resultado de accidentes en el medio acuático. Las estadísticas señalan que este aumento está asociado a la afluencia masiva en playas y pantanos, el incremento de piscinas privadas, al apogeo de los deportes acuáticos y el consumo de alcohol.

Estos dos últimos forman un binomio peligroso al que pocas veces se le presta la suficiente atención: las actividades de riesgo y el consumo de bebidas alcohólicas están presentes en entre un 30% y un 50% de los ahogamientos de jóvenes y adultos y en casi el 50% de las lesiones medulares por zambullidas. Éstas causan el 6,5% del total de lesiones medulares registradas en España, con unas 50 víctimas anuales, de las cuales el 90% sufren tetraplejia o hemiplejia. Éstas se habrían evitado con un mínimo de sentido común, según la Asociación para el Estudio de Lesiones Medulares (Aesleme). Tampoco son extrañas las caídas por la borda después de haber bebido más de lo aconsejado. Las cifras del INE aseguran que el número de lesiones y la tasa de mortalidad son mayores entre quienes visitan nuestras playas que entre los residentes.

En niños y adolescentes, el ahogo es la segunda causa de muerte accidental. La mayoría de los casos ocurren en piscinas privadas o en espacios abiertos con agua. No obstante, hay que tener en cuenta que los más pequeños pueden ahogarse con muy poca cantidad de agua, como en piscinas de poca profundidad, bañeras, cubos o fuentes decorativas.

PREVENIR AHOGOS
La clave para disminuir el número de accidentes, sus secuelas neurológicas y las muertes es la prevención. Los expertos en salud infantil apuntan una serie de recomendaciones al respecto:

•Alertar a los adultos de la comunidad sobre el problema real del ahogo por inmersión con programas de educación.
•Nunca dejar sin la supervisión de un adulto a lactantes y niños en piscinas o bañeras.
•Generalizar la enseñanza de recuperación cardiovascular a la población adulta, sobre todo, a propietarios de piscinas.
•Lecciones de natación para todos los niños. Enseñar a los lactantes a flotar.
•Instruir a la población en los peligros de asociar baño e ingesta de alcohol.
•Utilizar, de manera adecuada, los chalecos salvavidas en las embarcaciones de recreo.

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Categoría: Consejos para Mamá.




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