Cuidémonos de los cálculos renales


Corresponden a la presencia de concreciones de cristales minerales que se forman en la vía urinaria, obstruyendo el paso de la orina. Es una patología recurrente que afecta al 5% de las mujeres y 10% de los hombres entre 15 y 45 años.

Los cálculos renales o urolitiasis se forman en la vía urinaria, ya sea en el riñón, vejiga o uréter. Están constituidos por microcristales que se excretan normalmente en la orina, los cuales se concentran y solidifican creando piedras de diferentes tamaños.

Estas piedras compuestas por distintos minerales –calcio o ácido úrico–, se intentan eliminar por el organismo a través de las vías urinarias. Sin embargo, cuando alcanzan un diámetro mayor o igual a cinco milímetros, su expulsión a través de los uréteres -conductos que drenan la orina desde los riñones a la vejiga- se hace muy dificultosa y dolorosa.

En la mayoría de los casos se desconoce la causa, pero existe un 60% con antecedentes familiares que la padecen. Además de factores como la excesiva pérdida de líquido a través del sudor, una poca ingesta de agua, una dieta rica en proteínas, sal o algunos trastornos metabólicos.

El dolor más común es el cólico renal, que se produce cuando el cálculo obstruye el paso de la orina, resultando muy doloroso tanto por la lucha que realiza el organismo en expulsar el cálculo a través de movimientos peristálticos del uréter como de la distención del riñón por la obstrucción.

Cuidémonos de los cálculos renales Nefrología

Los cólicos son dolores muy intensos e intermitentes que se originan en el dorso y que se irradian hacia adelante e incluso hacia las zonas genitales y cara interna del muslo. Otros malestares son nauseas, vómitos y presencia de sangre en la orina, porque al ir bajando el cálculo hacia la vejiga va dañando la pared del uréter.

La única forma de terminar con estas molestias es eliminando las piedras a través de la orina. Cuando el cálculo ha terminado su recorrido, llegando a la porción más estrecha del uréter, la persona siente una fuerte sensación de orinar y se le irrita la vejiga, lo que provoca un cuadro similar a la cistitis. Sin embrago, una vez que el cálculo cae, pasan los dolores.

Tratamientos

Lo más importante en un inicio es calmar el intenso dolor. Se recomienda el uso de analgésicos y la aplicación de calor local, con el fin de distender las partes contraídas. El tratamiento específico dependerá de la localización y tamaño del cálculo.

El 90% de los pacientes expulsa estas piedras espontáneamente solo cuando tienen un diámetro menor de cinco milímetros, el 10% restante requiere de procedimientos como la Litotripsia Extracorpórea, que funciona a través de ondas de choque que se transmiten por el cuerpo y hacen que el cálculo se fragmente en pequeños pedazos, que son expulsados en forma de arenilla o procedimientos endoscópicos con extracción directa.

La Litotripsia Extracorpórea es un procedimiento que se realiza en forma ambulatoria, no invade la piel y se efectúa sólo con sedación.

En tanto, dentro de los procedimientos endoscópicos está la Ureteroscopía, con la que se asciende con instrumentos muy finos por la uretra, vejiga y uréter, hasta alcanzar el cálculo y extraerlo directamente. Otra manera es la cirugía percutánea, a través de una pequeña incisión a través del riñón se accede con un instrumento que se llama Nefroscopio, el cual sirve para tratar cálculos en el riñón de mayor tamaño -más dos centímetros- o que son duros y no se pueden fraccionar con la Litotripsia.

Cómo cuidarse

Algunos consejos para prevenir la aparición de nuevos cálculos:

Si se restringe el consumo de lácteos, para mantener el equilibrio, extraerá el calcio de los huesos, el cual se continuará eliminando en iguales concentraciones por la orina, por lo que además de continuar con las mismas probabilidad de formar cálculos, la restricción de calcio por la dieta conducirá a una osteoporosis temprana.

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Categoría: Nefrología.




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